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La preparación de un viaje
La preparación de un viaje
Fecha publicación:  13/06/2014
Autor:  slow

Resumen

Presentación

Siete días por el pirineo. Dia 1 -18/03/2012

Siete días por el pirineo. Un intento fallido 24/03/2012

Siete días por el pirineo. Dia 2 -31/03/2012

Cosas a tener presente. 04/04/2012

Entre medias, el llano. La via verde 05/04/2012 dia1

Entre medias, el llano. La via verde 06/04/2012 dia2

Entre medias, el llano. La vía verde 07/04/2012 dia3

Entre medias, el llano. La vía verde 08/04/2012 dia4

Siete días por el pirineo- Dia 3 -14/04/2012

Siete días por el pirineo- Día 4 -21/04/2012

Siete días por el pirineo- Día 5 -05/05/2012

Siete días por el pirineo- Día 6 -11/05/2012

Siete días por el pirineo- Día 7 -25/05/2012

La prueba -año 2012- Día 09/06/2012

Mataró- Dia 16/06/2012

Final


 

Resumen

Recordaba en la primavera del año 2012 aquellos momentos en los que se acercaba alguna persona con su bicicleta mientras yo viajaba con el remolque, normalmente esa persona se colocaba en paralelo a mi lado y en ocasiones a bocajarro y en otras de forma más indirecta  me preguntaba...

De donde has salido?

Eso me ha sucedido en innumerables ocasiones y a mi no me molesta, al principio respondía sin pensar hasta que poco a poco me daba cuenta que la pregunta podía tener, en realidad, varías intenciones...

 

-de donde he salido hoy?

-de donde he salido en el inicio del viaje?

-de donde eres?

 

Poco a poco, conforme se iban sucediendo los viajes era yo el que respondía a la "gallega" con otra pregunta o a veces respondía dando la respuesta a una de esas posibilidades que he apuntado...

La conversación normalmente discurría desde el pasado hacia el futuro...

 

Y a donde vas?

 

ello me llevaba a la misma casilla de la pregunta anterior...

pocos se quedaban satisfechos con la información y la mayoría me hacían un recordatorio de cuando ellos habían hecho esto o aquello...

Y unos pocos, tan solo unos pocos preguntaban. 

 

Y como te preparas para poder hacer un viaje?

 

Esta es la respuesta para esos pocos.

 

Existen días especiales en el año, todos podemos señalar unos cuantos: Navidad, fin de año, el día de la noche más corta, el día de la noche más larga, los diferentes aniversarios que en nuestras vidas existen... pero hay un día al que no le prestamos atención, que desconocemos de su existencia: el día en el que la noche le gana la partida al día o el contrario, el día en el que el día le gana la partida a la noche.

El día tiene veinticuatro horas, hay un momento, un día en el año en el que el día tiene algo más de doce horas, existe un día en el año en el que la noche tiene algo más de doce horas.

De esto también va este relato 

 


Presentación

 

El 17 de Marzo de este año tiene algo diferente a un día normal. Si, ya se que si abres el calendario puedes llegar a pensar que lo es porque es sábado… o que quizás pienses, al leer estas líneas, que es el aniversario de alguien conocido, tal vez, es posible que pienses que es diferente este día porque representa algo en mi vida y que esa es la razón por la que digo que es especial. 

Si, es sábado, una mujer que conozco, Marta, cumple años aunque eso es lo que dice el calendario pero no su vida, y no, no tiene que ver con mi vida pasada pero si que marca mi futuro cercano… 

El 17 de marzo de este año es para mí el día en el que comienza la preparación física de mi próximo viaje, la fecha no es casual, es el primer día del año en el que, aquí en Barcelona, el día, es más largo que la noche, que la luz le gana la partida a la oscuridad. 

El 17 de Marzo de 2012 empiezo la preparación del viaje de este verano.


Siete días por el Pirineo, la preparación de un viaje. 

Dia 1. El Pont de Suert. 


Como en las grandes ocasiones, era de noche cuando me he puesto en marcha, tras envolver a la soldada con plástico de burbujas e introducirla en el maletero de mi coche he marchado cuando aún no había amanecido, en noche cerrada, al Pont de Suert a casi novecientos metros de altura.

 

Una vez allí, un río, La Noguera Pallaresa me sonreía y miraba con extrañeza, tal vez se acordaba cuando relaté mi paso junto a su cauce allá por el verano de 2009 y me he ido tras el, cuesta abajo, siguiendo su curso comenzaba mi etapa, la del primero de los siete días que me esperan. 



La N-260, mi primer soporte, no molesta en la mañana vespertina mientras la temperatura se iba afianzando lentamente en el termómetro de mi relojito cuenta cosas, tras el paso por unos minituneles, aparece por la izquierda una carreterita preciosa en clara ascensión hacia la localidad de Malpas para un poco más adelante alcanzar el Tosal de la Costera a 1610m de altura, si bien eso es lo que dice el mapa que llevo puesto que nada hay allí que lo indique. 



La ruta transformada en pista rota y pedregosa se pegaba a la ladera de la montaña a la que reseguía para empezar a vivir lo que verdaderamente he venido a buscar: Naturaleza en el Pirineo, el paso por zonas que no son habituales. 



La bajada a Ertá acababa en la pequeña Sas, si bien es esa ultima la que ves cuando te acercas al valle cerrado donde se emplazan ambas, la llegada a Sas ha sido el anticipo de la subida a un Coll a 1484m de altura: el Coll de Sas, desde donde se veían buenas vistas, curioso coll el de Sas que no es el punto más alto que alcanzas, en el tan solo ves las dos vertientes en un maravilloso prado en el día de hoy seco y es que en el pirineo este año hay sequía.



Conforme iba avanzando el día, poco a poco me he ido acordando de esta zona y es que el inicio de esta preparación, la preparación en este el primero de los días no podía ser normal, debía de ser dura, así que tras alcanzar el Coll donde acababa las subidas en el día de hoy o eso creía yo, he bajado hasta La Mola d’Amunt desde donde me he acercado nuevamente a la N-260, allí, cerca de Xeraco estaba un punto bajo, la Nacional 260 me ha explicado que por ser carretera, por ser nacional y por, se supone, tener un trazado estudiado en nada iba a envidiar a lo vivido y a fe mía que me ha convencido puesto que la subida tenía dos puertos y sin lugar alguno para comer. 



La comida, ha debido de esperar a que concluyera el circuito y ya nuevamente en Pont de Suert, en la carretera que atraviesa la población, la N-230, he encontrado un menú por 10€ que con el café y la consabida cerveza ha subido un poco más de doce, y así he podido concluir ese paseo que esta primera etapa ha sido lo que pretendía: una etapa bastante dura y como no, bastante bella.

estas son las fotos


https://plus.google.com/photos/103457230754397349758/albums/5721318148543994369?banner=pwa&authkey=CKnIy4G_rs6PWA

y en el servidor de Picasa

https://picasaweb.google.com/103457230754397349758/Seleccion1sietedias?authkey=Gv1sRgCKnIy4G_rs6PWA&noredirect=1

y este es el recorrido


http://ridewithgps.com/routes/1009512

en Wikiloc

http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=8059193

 



Siete días por el pirineo, la preparación de un viaje.

Un intento fallido

En realidad, era lo normal, lo que puedes esperar de un día que con un sol espectacular es precedido por casi una semana de lluvia que en el Pirineo es nieve… 

Estuve buscando en Internet y efectivamente, lo más cercano a lo que pretendía realizar: las pistas de spot presentaban unos gruesos más que aceptables pero me quise engañar, las pistas de Spot están más altas me dije… 



Así que en noche cerrada, al igual que hace casi una semana me he lanzado a la calle para, tras introducir nuevamente a la soldada en el maletero del coche, dirigir mis pasos hacia el norte, por la misma carretera que hice la semana pasada salvo en un pequeño detalle: cuando llegas a Senterada, en lugar de ir por la izquierda hacia El Pont de Suert, me he dirigido hacia la derecha, hacia Cabdella. 



Cabdella, la Torre de Cabdella y la estación que genera electricidad moviendo una turbina son casi lo mismo, la nota discordante es la pequeña Espui, población trastocada por la especulación urbanística… 

Desde lejos lo he visto: la imposibilidad de hacer lo que pretendía, un paisaje espectacularmente nevado se ha asomado a mis ojos. El espectáculo se ha ido perdiendo conforme me he acercado a Espui, desde allí solo los picos se veían nevados, por eso, para tantear la situación, he ido a tomar un café y una tostada… 

-No se si podré subir a la montaña. 

-Imposible, hace dos días la nieve estaba ahí delante. 

-Vamos, que es perder el tiempo. 

-Si viene dentro de dos días casi seguro que hubiera podido subir, no ha hecho ni hace frío, más bien hace calor y se derrite con suma facilidad. 

Observo una estación meteorológica digital, que en el único hotel que hay pasado Espui tiene en funcionamiento su dueño, el aparato marca 4,4º… 

-Hombre ahí dice que hace algo de frío 

-No, hace un par de grados menos, marca más porque estan mal situadas las sondas, afuera habrán unos 2º pero ya vera que en cuanto nos de el sol, sube rápidamente. 

En ese momento caigo que estoy en la Vall Fosca… 

-Bueno, como mínimo ya que estoy aquí, voy a ver hasta donde llego… 

Pago y me marcho en dirección a la Estación eléctrica donde dejo el coche… 

En ligera bajada, pasado Espui, hay un requiebro de la carretera frente a los chalets inacabados que quieren parecerse a las construcciones del pirineo, lástima que su constructora y promotora, ni tan solo sea catalana o del pirineo en sus diferentes versiones… 

En el requiebro, una señal que en nada dice lo que pretendo hacer, señala un camino de excursionismo. 

Los primeros centenares de metros son de asfalto e incluso hay alguna bajada, pero rápidamente una senda de nicorella (suelo pizarroso) aparece frente a mis cubiertas y con ese suelo la primera de las rampas… 

Tras la primera de las rampas una curva tipo paella no es sino una sucesión de rampa-paella que marea… miro el cuenta cosas, 1,1º y pienso: normal, que esperabas? 

Busco el horizonte elevado, en que momento deberé de parar, mientras las vistas al otro lado del valle empiezan a ser increíbles, el pueblo, lentamente se hace pequeño y la primera de las curvas con nieve aparece en el camino, el atractivo de la nieve con el sol en lo alto es grande. 
 

 

 

Pero al final de la jornada me daré cuenta de que el atractivo no estaba en la subida, ni en las vistas sobre la pequeña Espuí de la que sobresale una línea de alta tensión, ni tan solo en saber, una vez pisas la nieve, una vez que descabalgas y practicas el empujin puesto que tus ruedas se clavan en una nieve virgen, que salvo algunos animales, tu y tu bici sois los primeros en profanar el bello manto. No, el atractivo ha sido el poder ver un animal maravilloso que allá en lo alto, una vez me he decidido a caminar sin la bici, curioso, se asomaba en el perfil de la ladera buscando ver a ese ser extraño a su mundo, disfrazado, en medio de la nada nevada… 


La bici, tumbada allá donde por la izquierda, por una senda, se accede a unas instalaciones que mediante un funicular salva la altura que yo he salvado pedaleando, me esperaba impaciente para bajar a buscar el coche y un poco más tarde, comer en la Pobla de Segur… 



Al acercarme a la altura del Hotel he encontrado nuevamente a su dueño en la calle fumando, me ha saludado y he parado un momento al tiempo que le he comentado que si no hay novedad, volveremos a vernos 

Mientras seguía subiendo a por el coche, una palabra resonaba en mi interior: 

Volveré.

Estas son las fotos


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y en el servidor de Picasa

https://picasaweb.google.com/103457230754397349758/SeleccionEspui?authkey=Gv1sRgCI_H8v7bwPLK0wE&noredirect=1

y este el recorrido realizado


http://ridewithgps.com/routes/1025338

en wikiloc

http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=8059202


Siete días por el Pirineo, la preparación de un viaje. 

Dia 2. Espui. 


El Triador y La Portella son colls impresionantes, este último a 2300m de altura sobre el nivel del mar se ríe de todo aquel que con o sin preparación suficiente acomete su ascensión desde Espui. 

Mi sentido del ridículo es grande, sobre todo cuando como hoy iba disfrazado para la ocasión, así que como en el día anterior, hace ya unos días, he cogido el coche aún de noche y me he desplazado a Espui donde no he desayunado ya que en el hotel del otro fin de semana, El Montseny, hoy estaba cerrado. 



Una ligera bajada junto al Flamicell te prepara para lo que te aguarda, solo aquí, en el primero de los tramos de asfalto he encuentrado algo de amabilidad en la primera parte del recorrido de hoy. 

La subida tal y como visteis en mi intento anterior empieza a ser brutal a partir del primero de los Km., una vez te apartas del asfalto apenas se ve el perfil de lo que tienes más arriba y ello es debido a que el desnivel que curva a curva vas acumulando, es de impresión… tras más de cuarenta curvas modelo paella, te plantas mil metros por encima del inicio de esa bestialidad que es la subida al Triador desde Espui, la nieve no podía dejar de faltar a su cita en esos momentos en el que te falta el aire, en el que maldices hasta el polvo que no has tragado, en esos momentos puedes cometer el error de pensar que ya está hecho, craso error, la pista vuelve a girar noventa grados para salvar el collado y de esa forma te enseña que tras una ligera bajada debes de seguir subiendo hasta ese último punto que es La Portella a casi 2300m o lo que es lo mismo a casi 1300m de desnivel sobre el origen de la subida del día de hoy, el trazado a partir de que nuevamente comienzas a ascender es muy visible, ves a lo lejos como la pista parece no tener fin y no deja de rascar el perfil de la montaña mientras se sitúa cada vez más y más alta para, por fin, alcanzar un nuevo punto alto que has visto acercarse lentamente allá en horizonte… es La Portella. 

En el collado se dá un nuevo giro de ciento ochenta grados, más allá de esa cima, cuando apenas has acabado de darlo, una pista cubierta de nieve que sale por la derecha parece querer recorrer un altiplano que ves algo más bajo que el lugar donde te encuentras tu, tras recorrer el trazado que has visto desde arriba, la pista parece desplomarse por otra de las caras de la montaña con una fuerza inusitada y tu, cogido a ella como puedes, con un cuidado extremo, agudizas los sentidos queriéndote transformar en rueda delantera para evitar lo que parece muy fácil: tener un resbalón que daría al traste con un día maravilloso. 

Tras unos buenos Km. siempre en bajada, llegas a las cercanías de una zona poblada: Caregue y más abajo, por un desvío que sale por la derecha comienzas a remontar hasta Llessui (1400m). Tras comer, en un increíble restaurante en el que el precio hace honor a la calidad en lo que me parece un inhóspito y bello lugar he acometido nuevamente mi ruta en subida dirigiéndome a las pistas de sky desde hace años vacías y abandonadas, la subida hacia El Triador ha sido dura de verdad, máxime cuando en los últimos km. La pista estaba cubierta por la nieve liquida. Una vez he coronado, tras repetir lo que esta mañana era subida pero en bajada tremenda, en la que nuevamente la concentración era más que una obligación, me he acercado nuevamente a Espui donde me aguardaba el coche y así casi sin querer, ir dando por acabado el día. 

Mientras abría el coche y colocaba los “trastos” en su interior me he dejado llevar y he comenzado la reflexión sobre lo vivido y de esa forma, acabar mi ruta.


He pensado: ha sido un día maravilloso de vistas impactantes en el que el esfuerzo ha sido lo que se espera por esta zona: brutal. 

Estoy apalizado como no puede ser de otra forma. 

 

las fotos


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y en el servidor de Picasa

https://picasaweb.google.com/103457230754397349758/Seleccionsietedias2?authkey=Gv1sRgCL_E8bCNn6jKmQE&noredirect=1

el recorrido


http://ridewithgps.com/routes/1043152

en Wikiloc

http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=8059206


Cosas a tener presente

 

Competir, ir más rápido, luchar contra el reloj o contra algún compañero que has visto delante de ti en la carretera o por el monte, cuando viajas, carece de sentido, pienso yo que hay un principio básico que debes de observar: 

Respetarte y respetar al material. 

Para respetarte debes de procurar llegar lo más entero posible tanto mental como físicamente y para ello no hay nada como ser humilde con lo que tienes por delante en cada momento, dejarte caer en las bajadas, aprovechar las inercias. 

Para respetar al material, debes de ser consciente de lo que llevas, que la bici se va a comportar de manera diferente a cuando vas sin carga y que probablemente tu equipo necesita de cuidados casi cada jornada aunque estos consistan tan solo en echar un vistazo más o menos a fondo al material. 

Otra de las cosas que debes de tener en cuenta es el clima, como todo el mundo sabe, lo que puedes conocer son previsiones, no puedes conocer con seguridad que clima te aguarda dentro de quince días o dentro de una semana, por ello, lo que practico es la observación del clima que me aguarda en los tres días siguientes al que cada día concluyo. 

Suelo visitar la Web de la Aemet. (www.aemet.es) 

Imaginemos por un momento que estoy haciendo una ruta y que hoy, como ejemplo, he acabado en la localidad donde resido: 

Sant Pere de Ribes (B) y que mañana pienso acabar en Mora d’Ebre (T), junto al río Ebro. 

En el siguiente enlace puedo ver que clima tendré mañana en mitad de la ruta: En Falset, un punto elevado donde la lluvia y el frío pueden ser algo más relevantes, en este mes de Abril, que junto al mar. 

http://www.aemet.es/es/eltiempo/prediccion/municipios/falset-id43055

puedo ver que viento, que temperatura, probabilidad de que me llueva… 

Mañana será un día mojado… 95% de probabilidad de lluvia todo el día, mientras que ahora no llueve… 

E incluso a través de la pestaña gráficas podré comprobar algún dato estadístico y la temperatura de sensación térmica… 

con esos principios y esos datos es con lo que parto cada día a realizar una etapa. 

Mañana tendría muy a mano el equipo de lluvía y algo de ropa, 16º de temperatura máxima con mucha humedad me pueden pasar factura.


Una sonrisa despuntaba en mi cara cuando vi que alguien en uno de los foros me deseaba buen viaje... ese alguien entendía, como así sucedió, que este post era el simple anuncio de un pequeño viaje que pretendía hacer: recorrer desde casa la vía verde hasta Alcañiz


Unos días de prueba, el paseo hasta el río. 

Cuando en las previsiones del tiempo lees que hay un porcentaje enorme de que te llueva, la cuestión no es si va a llover o no, la cuestión es cuando empezará y parará. En el día de hoy ha comenzado en Calafell, ha parado en Tarragona y después, ya en Reus ahora si, ahora no… 

Pero antes, cerca de Las Roquetas, una sorpresa, tres componentes del club Oxigen me han saludado mientras iban dirección a Begues 

Cuando viajo, siempre tengo en mente cosas que me han sucedido en los viajes anteriores, siempre estoy atento a que mejorar o que innovar, que cambiar para que el próximo viaje sea algo mejor o más comodo que el anterior. 

En el primero de los viajes en soledad, aquel del que proviene mi avatar aprendí algunas cosas valiosas sobre como viajar en invierno. 

En el segundo de los viajes, el primero relatado en Internet aprendí a sortear el tiempo, a luchar contra el tiempo y algunas cosas de mecánica diferentes a cambiar una cubierta o reparar un pinchazo, tal vez la lección más importante fue saber la importancia que tiene el ir lo más preparado posible si lo que pretendía hacer es lo que hago desde entonces: salir de viaje, no importa mucho más, en un par o tres ocasiones durante el transcurso de un año. 

A partir de aquel viaje las innovaciones se sucedieron en el mundo de la mecánica: ruedas específicas, la búsqueda de cubiertas adecuadas al viaje, la modificación de la postura sobre la bici, la experimentación con llantas de mayor diámetro, la llegada de una nueva bici; Mensajera. 

Otras innovaciones fueron la preparación de mapas gracias al ing., la utilización de herramientas informáticas como el miniportátil con conexión usb o la cada vez mayor ambición en la proyección de la preparación de los viajes o las web de apoyo: picasa y riderwithgps que me han ayudado, como ahora, a explicar cada vez más cosas. 


En mi próximo viaje son dos las cosas que serán diferentes al viaje anterior: un nuevo manillar algo más plano y robusto y unas cubiertas más finas montadas sobre las mejores llantas de que dispongo.

En todo ello iba pensando cuando tras alcanzar Tarragona por la costa, he iniciado la aproximación a Reus por una carreterita que te libra de las autovías y que discurre con vistas a su aeropuerto. Reus es una ciudad impecable, con una actividad comercial envidiable y una población cuanto menos singular. 

He comido a la salida de Reus para iniciar, pegado a la N-420, la subida a dos puertos conocidos a los que ascendí en un viaje de invierno estos puertos siempre me recordarán aquel invierno… 

La bajada con vistas maravillosas sobre la zona elevada y dura en cuanto a terrenos muy quebrados, con el paso por poblaciones cercanas como Falset, capital del vino de la zona, me han abstraído de mis pensamientos, de mis recuerdos. La carretera continuaba con unos toboganes divertidos que finalmente desembocan, mediante una recta impropia de esta zona por la que se transita apenas sin esfuerzo, sobre una población a orillas del Ebro: Mora la Nova, el albergue de Mora la Nova estaba cerrado, siempre lo he encontrado cerrado o en obras… el caso es que no hay manera de albergarse en ese edificio curioso y precioso, no se porque pero me imaginaba que iba a suceder algo así y es por ello por lo que me decidí como me he decidido a irme al otro lado del río donde su hermana Mora d’ Ebre me ha acogido en un Hostal, La Creu donde parece que se han alojado algunos conocidos. 



Y aquí estoy esperando mientras he visto pasar el agua que iba a la búsqueda de su destino.

 

las fotos de la primera etapa del llano

 

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y en el servidor de Picasa

https://picasaweb.google.com/103457230754397349758/Seleccionprueba1?authkey=Gv1sRgCImlm5rGo4OcFw&noredirect=1

el recorrido

http://ridewithgps.com/routes/1056534

en Wikiloc

http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=8059212


Unos días de prueba, por la vía verde.

Hace algo de frío y está nublado. Normal 

Nubes y claros con chubascos dispersos, es primavera.



Que llueva, que haga algo de frío, que el tiempo esté variable eso es lo normal en primavera, que en la tarde acompañe el sol también lo es, al fin y al cabo, esa era la previsión: que mejoraría.

Pero que no es normal? 

Que diluvie, que los truenos rasguen el cielo amenazante en caer sobre ti, que granice… eso es propio del final del verano y no de ahora… 



En la mañana temprana, seguir el curso del Ebro es una delicia y lo es más cuando te acercas en la mañana tapada y festiva, en la que nada parece moverse a uno de esos espacios en los que parece haberse detenido el tiempo. 



Junto a la orilla del río, observo como una barcaza aprovecha la corriente del agua y con el apoyo de dos cables de acero extendido entre ambas orillas, colocando el timón en una posición concreta puede cruzarlo sin más fuerza que la del agua… y allí estaba yo pensando sobre todo eso mientras miraba un cielo cambiante de la primavera ya echa mientras en lo alto, el castillo de Miravet, al que me he acercado, presidía el entorno. 

Cruzando al otro lado, una carretera que sigue bajando subiendo, y acercándose alejándose de su orilla izquierda es el paso obligado para poder alcanzar una de las vías verdes más largas de la península que tiene tres denominaciones diferentes pero que son la misma. 

Tras desayunar en la antigua estación de Benifallet, en plena vía verde he iniciado la subida, por un tramo poco exigente y en paseo agradecido, continuar relajado en lo que para mi era el paseo del día. Ni tan siquiera tenía previsto donde acabar mis pasos, hoy, de eso se trataba: de avanzar por avanzar, sin pretensión alguna de llegar a algún sitio concreto. 

Conozco esta vía verde, habré pasado por ella en un mayor o menor recorrido en una decena de ocasiones, se muy bien que es lo que rodea su entorno más próximo. 

El anuncio de sus estaciones vacías, que adoptan el nombre del pueblo que ni se intuye y en muchas ocasiones ni está cercano, es la tónica general… cuando pasas por esas construcciones abandonadas siempre piensas en lo mismo, te preguntas: que hacer con esas estaciones sin vida? No me he podido responder. 

Algún ciclista miraba, me miraba, aún hay quien se sorprende al ver un remolque y supongo que deben de pensar que soy un tanto exagerado al ir con semejante armatoste por una vía verde y pienso; que más da? 

Alcanzando cada vez más altura he llegado al final o principio (según se mire) de la primera de las denominaciones de la via verde: La de la Vall del Baix Ebre, allá en la estación de Pinell de Brai. Desde esta localidad hasta la estación de Arnes-Lledo se denomina de la Terra Alta y más allá de Arnes-LLedó cambia al nombre de la de la Vall del Zafan. 

Pero hay que ir por partes, la primera de las Vías tal vez es la menos agradecida en cuanto a paisajes se refiere, es donde percibes más urbanización, tráfico y poblaciones más o menos grandes. Es la segunda, para mi, la mas bonita no tan solo por la sucesión de los túneles, sobre todo lo es por el recorrido que hace de esta zona una delicia de paseo. 

Pasar por aquí y no hacer un alto en la Fontcalda, junto al río Canales se me antoja un pecado y a ello he ido. 

La tarde se iba presentando ante mi con una cierta intranquilidad, como acompañando al paseo apenas una brisa en contra y la pereza se ha ido haciendo dueña de mis deseos, tal vez por ello, una vez me hiba acercando a Horta de Sant Joan, un sonido cada vez más apreciable, procedente del cielo no dejaba lugar a dudas, la lluvia torrencial ha dado paso al granizo y bajo un puente he debido de cambiar el traje de seco por el de mojado… 

La entrada al restaurante de Horta de Sant Joan ha sido un poema, menos mal que la gente ha llegado después que yo, cuando ya tenía una pinta más normal. 

A la salida no llovía y el sol daba signos de aparecer como así ha sido hasta incluso llegar a calentar cuando el viento al principio a favor y luego en contra, daba nuevamente señales de vida 

Acabar en Alcañiz ha sido un dejarse llevar por el nuevo día que en nada se parecía al vivido hasta la comida 

Y aquí estoy, tranquilamente, sin más problema que el ruido que pueda escuchar proveniente de los actos que se celebran en estas fechas por la noche.

 

No hay recorrido, en el momento de realizar la ruta el programa de la web que empleo no reconocía las vias verdes. así que he debido de hacer una reconstrucción.

 

Pero si que hay fotos


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y en el servidor de Picasa

https://picasaweb.google.com/103457230754397349758/Seleccionpruebaodia2?

authkey=Gv1sRgCO39idecseHuuwE&noredirect=1

la reconstrucción del recorrido

http://ridewithgps.com/routes/6289651

 

en Wikiloc

http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=8059789

 


Unos días de prueba, el inicio de la vuelta. 

Cuando sales de casa y pretendes volver al punto de partida en una fecha determinada, debes de pensar y tener en cuenta que necesitarás los mismos días en ir que en volver, así que en mi salida, que es un pequeño viaje y que es una prueba de cuatro días, en el tercero de los días necesitas iniciar la vuelta. 



Puedes, si te apetece, desandar lo andado o buscar un recorrido alternativo en mi caso la vuelta no se va a producir, en su totalidad, por el mismo trayecto de la ida se trata de variar lo realizado de tal forma que pueda, como lo he hecho, disfrutar de algo próximo que no me cansa a pesar de haber ido a visitarlo en innumerables ocasiones. 



Si la subida por la vía verde es una delicia, que decir cuando la vía verde se hace en bajada. Bajada relativa puesto que desde Alcañiz se suben unos veinte km. si se cuenta el desvío del túnel del Equinocio, que nombre más bonito.


En bajada los túneles son menos túneles, el paisaje es más presente y el sol parece brillar, con el paso de los Km., de otra forma… 

Es la sensación de avanzar apenas sin esfuerzo, de que el tiempo traducido en horas parece durar más, en definitiva, bajar parece que nada tiene que ver con ir en bicicleta puesto que al no pedalear es como no nadar en el mar, tan solo flotar. 

Así lentamente y sin prisas alcanzas todos y cada uno de los paisajes y lugares que por uno u otro motivo han llamado tu atención en la ida o lo hacen en la vuelta, sin esfuerzo alguno y te permite sentarte levantarte o distraerte. 

Una sorpresa a la altura de Foncalda: un grupo de oxigenados que no son asiduos del foro de bttgarraf me han saludado. 

Ya en la Vía verde del Baix Ebre ha llegado un momento en que todo era “nuevo” ha sido el momento en el que he pasado el punto de contacto con la vía en el trayecto de ida de hace dos días. 

Ello ha venido a coincidir con esa parte de la vía un tanto “urbanizada” que para mi carece de interés y no porque no sea interesante sino porque cuando viajo me gusta que la naturaleza esté presente puesto que de lo otro, pienso que, ya tengo bastante cada día… 

El Azud de Xerta, donde nacen los canales laterales del río, es una buena excusa para darte un respiro de tanta urbanización y carretera próxima. 

Tortosa es el fin, en este caso un tanto indigno de la vía verde, simplemente se acaba en un lugar perdido. Parece no obstante que eso va a cambiar si no lo impide la crisis… 

Miro el plano, consulto sobre la salida a tanto despropósito, carreteras y rotondas es lo que me acompaña, es lo que acompaña a ese fin. Tan solo aparece una salida digna: El río y sus caminos naturales. Como poseso huyo en su búsqueda, a la búsqueda de las indicaciones del GR o del Camino de Sant Jaume del Ebro para adentrarme nuevamente en la naturaleza y en lo bello, no tardo nuevamente en adentrarme en lo que busco, el río a través del canal derecho es mi valedor, así ha sido como he podido llegar a mi destino en el día de hoy en el que han convivido la belleza de la naturaleza con los túneles siempre increíbles, lo artificial con lo natural, lo bello con lo feo, lo normal con lo no tan normal… 



Deltebre y su albergue es el reposo en el día de hoy para este guerrero que quiere seguir dando guerra.


las fotos de todo ello

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​reconstruccion  de la ruta realizada

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Unos días de prueba, la vuelta. 

Hoy era el día en el que se acababa el viaje, tal vez será mejor decir la prueba. 

En que ha consistido la prueba?

En probar las nuevas pequeñas cosas que acompañarán a mi viaje de este verano, la nueva posición en la bici con la introducción de un nuevo manillar, en comprobar como se comporta el conjunto bici-remolque con cubiertas más finas, nunca llevadas hasta ahora, en probar esos discos nuevos que hasta ahora no había llevado, en definitiva en hacer un preestreno de esa obra de teatro que es siempre viajar, en la que aparecen cada día nuevos paisajes, nuevas sensaciones, nuevos pequeños logros en la consecución de un reto. 

En la mañana temprana callada y calmada he visto en la noche que algo se ha movido en la habitación, era la ropa que cubría la cama donde dormía, tras unas cortinas se ha asomado la figura un tanto desnuda de un hombre: la mía, que miraba a la calle abandonada y desierta, tan solo algún grito callado, unas jóvenes risas nerviosas que denotan sentimientos y deseos ocultos que afloran en la noche nerviosa del fin de semana de esta semana santa. 



Lentamente, he ido realizando cada uno de los gestos precisos, como si aquello no fuera conmigo: encender la luz, ir al baño, recoger alguna de las cosas que, extendidas sobre el suelo, constituyen parte de mi equipaje… tenía ganas de iniciar el día, sabía muy bien que me aguardaba, ayer acabé en ese punto preciso que me permitiría en el día de hoy llevar a cabo uno de los trayectos más agradecidos del sur de esta mi región. Así como ayer fue caer, hoy de lo que se trataba era de correr, siempre junto al mar, pero correr, hoy los Km. iban a pasar rápidos me dije ayer, me he repetido hoy. 



Y es que no se trataba de correr porque no tenía tiempo, porque de no hacerlo llegaría tarde a mi meta, no, se trataba de hacer lo que hago, lo que estaba haciendo: una prueba. 

Pero el tiempo climatológico me tenía guardada una última sorpresa puesto que el viento no solo se ha levantado, me ha explicado como te puede, a poco que te descuides, sacar del asfalto… las rachas han sido importantes y era curioso ver a un ciclista en terreno llano, por asfalto realizando ese deporte que tanto nos gusta a los de las dos ruedas: el empujin 

La llegada a La Ampolla ha sido un respiro puesto que las montañas ya cercanas permiten estar un tanto al abrigo de tanto castigo y ha sido en ese momento cuando he comenzado a disfrutar del día. 

El disfrute del día de hoy era, ha sido ir junto al mar 

L’ Ampolla es el inicio de un recorrido oculto que no muchos conocen, que me costó descubrir en unos fines de semana, que pronto volveré a recorrer. Tras L’ Ametlla de mar se accede a la playa de la Almadraba, y al igual que en otras ocasiones la alternativa para pasar al otro lado de la central nuclear es la nacional 340 cuando el tráfico se ha desviado por la A-7, la nacional tiene un buen ancho de arcen. 

Los pueblos se han ido sucediendo sin más pretensión que esperar mi momento para pegarme al mar. Pasado L’ Hospitalet del Infant a unos ocho Km. sale por la derecha la llegada al paseo-carril bici de Cambrils que enlaza con el de Salou donde he comido y tras el cabo de tan turística población el de la Pineda. 

Solo quedaba en ese momento pasar la siempre triste y feo paso por la petroquímica de Tarragona para repetir el trayecto del primero de los cuatro días que hoy han concluido allá donde, con un giro a la derecha, cerca del hospital ves dos torres que representan, siguen representando el inicio y final de los viajes circulares, el principio y el fin, el renacer y el morir de los viajes aunque hoy no era el día de los rituales, total, solo ha sido una prueba.


el recorrido aproximado.


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Siete días por el Pirineo, la preparación de un viaje. 

Día 3. Llavorsi

La verdad, no sabía que iba a hacer. En la noche la luna resplandeciente gobernaba con mano firme el firmamento y le ha cedido al sol el testigo que radiante parecía ofrecer un día espectacular, pero en primavera las cosas no son tan simples y sencillas… 



Hay días en los que las subidas son las que marcan la etapa que pretendes hacer, otros son las bajadas, en el día de hoy, al igual que en el anterior realizado en el pirineo la subida ha marcado de una forma más que evidente lo que ha supuesto el día, pero el clima ha sido el verdadero protagonista dejando a la bajada como mero colofón sin el cual el Pirineo parece menos Pirineo.


La primavera avanza y con ella las horas de sol, hoy casi despuntaba el día cuando como en las ocasiones anteriores me he desplazado a Llavorsí (810m), paraíso de las actividades de aventura que se desarrollan en el río Noguera Pallaresa. 

Tras desayunar en una pastelería y tomar un café en un bar a pie de la N-260 me he dejado caer por la carretera que sigue el curso del río al tiempo que iba explorando el perfil de la montaña que quedaba a mi izquierda, se trataba de localizar el desvío que debía de tomar por ese lado para ascender, y caminar en algunos momentos, por la ladera. 

Es fácil, lo se, perderse en estos parajes y lo es más que nada por que por regla general no hay, como en el día de hoy, ningún tipo de señalización que te marque la senda por la que pretendes transitar, el desvío no era precisamente ni claro ni evidente, solo el punto kilométrico y una señal de cruce en la carretera te ayuda. 

Sin más preámbulos, el Zigzag es similar al de la subida al Triador desde Espui si bien, el camino está más roto y el firme mucho más suelto por lo que es difícil mantener en determinados momentos el equilibrio sobre la bici y de ahí que a veces haya tenido que, tras desmontar, caminar junto a la bici. 

Poco a poco mientras alcanzas una mayor altura y te acercas cada vez más a las líneas de alta tensión. De forma inexorable llegas a una población perdida en la ladera norte de un montañón- Montenartó - donde he vislumbrado la creación de un albergue que se anunciaba. 

Mi camino seguía subiendo hasta San Joan de L’Erm (1700m) punto que tenía pensado que sería cumbre de mi recorrido de hoy, allí en el altiplano he comido, muy temprano, y he comenzado a dudar si desde allí iniciar la vuelta. 



Es esa zona una preciosidad que merece la pena ser recorrida sin prisas, una autentica maravilla, los bosques, el entorno de este altiplano invitan a realizar excursiones, salidas hacia cualquier sitio porque allí donde mires, allí esta: el bosque virgen y maravilloso de abetos. 



Tenía tiempo y no tenía prisa, así que con tranquilidad he vislumbrado un objetivo: La Torreta de L’Orri, eran 10 Km y he pensado; me da tiempo. 

Le he preguntado al Sr. Que atiende la Basseta si se podía subir y me ha dicho que no, que me encontraría nieve. 

Pensando en si darme la vuelta o no y de esa forma no ver las maravillosas vistas que, me ha asegurado, se veían desde ese pico, he comenzado mi ascensión. 

En cuestión de media hora el clima ha dado un giro, ya no se veía el sol y ha comenzado a chispear nieve. Miraba el paisaje y el camino que cada vez estaba más delicado… 

Una hora mas tarde el nevazo era considerable y con la altura la niebla ha hecho acto de presencia… 

Iba pensando: me vuelvo, pero había algo que me lo impedía: era fácil caminar sobre una nieve en la que no me hundía… 

Mi gesto iba mirando el corto horizonte y consultando los mapas mientras se mojaban, pensaba que quedaba menos de lo que realmente quedaba… es lo normal, es un signo de que en realidad no era tan divertido… 

En un altiplano, sabiendo que no era la cumbre la cual veía desde menos de un Km. Cuando la niebla lo permitía, he concluido mi viaje de ida pensando en esas vistas maravillosas que no se veían y no iba a ver. 

He bajado lo más rápidamente posible y he hecho un café que tenía, creo yo, la intención de decirle al Sr. De la Basseta que no era necesario que nadie se preocupara por mi… 



Nevando hasta más allá del pueblo de Montenarto, el suelo se ha convertido en barro y he acabado hasta los ojos…. 

Una vez en el asfalto, un nuevo paseo lento y agradecido ha servido como final a este día nuevamente fantástico y duro, muy duro. El río, acompañante fiel estaba inconmensurable, en esos momentos imaginaba a quienes dentro de unos meses darán algunos gritos de alegría, esas expresiones se podrán oír y disfrutar por parte de esos aventureros de agua dulce, mi aventura no ha sido de agua, pero barro y nieve no me ha faltado…


el recorrido de ida, la vuelta ha sido por el mismo sitio


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las fotos un tanto blancas


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Siete días por el Pirineo, la preparación de un viaje. 

Día 4. Noves de Segre.. 


A orillas de un río de caudal impresionante, el Segre, posiblemente uno de los mayores afluentes del más caudaloso de los ríos de la península ibérica, el ebro, se encuentra Noves de Segre(600m), Noves es un pequeño pueblo emplazado en un promontorio de la cara norte de la montaña sobre cuya ladera sur surcan los cielos los parapentes y alas delta gobernados por sus intrépidos pilotos. 

Eso, los vuelos sin ruido, los vuelos a velocidades similares a la que desarrollamos nosotros sobre nuestras ruedas, es lo que no he visto cuando por fin he enfilado las últimas curvas que me trasladaban a la pequeña Noves algo separada de la carretera, pero eso, a primera hora de la mañana, me he dicho que era lo normal... 


En Noves pretendía desayunar, pero Noves es tan pequeño que el único bar que allí existe no estaba abierto, así que me he dejado caer hasta la carretera por la que venía esta mañana en busca del desvío por el que se iniciaba la etapa y con el desvío encontrar la primera de las subidas del día… 

En el Pirineo casi nada es plano, casi nada es fácil… si, puedes bajar pero en algún momento esa bajada se transformará en subida, si de lo que se trata es de ir en bicicleta… 

Por ello, en Els Hostalets de Tost señalado por un letrero he iniciado la exigente subida, subida sin tramo alguno de reposo o de falso llano hasta Castellar de Tost. Si los pueblos anteriores eran pequeños, Castellar es minúsculo, a partir de la población, el asfalto desaparece en favor de la tierra y con el camino la dureza se ha ido acrecentando notablemente, el camino no subía, se retorcía sobre la montaña, es tal la magnitud de la subida que aún cuando no has empezado el día ya te sitúas por encima del doble de la altura de la salida que estaba en alto. 

En el ColldeArnat (1272m) pueblecito que queda alejado del recorrido acaba la primera de las subidas de la etapa de hoy, allí aparece nuevamente el asfalto que se agradece después de ese primer paso en el que ni el camino en ocasiones se podía llamar como tal… 

Una bajada increíble, nuevamente te coloca en el valle trescientos metros más abajo junto al río Lavansa para, siguiendo su curso a contracorriente, volver a subir lentamente. 

La etapa de hoy ha sido, ya lo veis un sube y baja… para volver a subir, si junto al río estás en los 900m, a partir de ese momento la subida no tenía fin, tan solo estaba limitada la subida por el tiempo del que disponía puesto que no dejas de subir recuperando en un primer momento la altura perdida, en las cercanías de Tuixen y más adelante superar una altura superior a los 1400m en la Josa del Cadi. 

En la Josa del Cadí, que como su nombre indica está situada en las faldas de esa conocida sierra del territorio catalán, he ido a comer, pero era un poco antes de las 13h y me han informado que hasta mediahora más tarde no abrían el bar, en esos momentos, el clima había hecho de las suyas en un día de los más inseguros de los vividos puesto que el sol ha dejado paso a un cielo amenazador que hasta en algún momento ha chispeado, el cielo estaba acompañado por un viento que arrastraba las nubes de oeste a este… 



Así que he montado sobre la bici y me he ido a recorrer un trozo más de subida. Antes de ascender al Coll de la Josa, he visto el desvío que ya conocía… señalizado como circuito de Btt, así que me he ido tras el hasta que la hora me ha dicho: basta 


La comida espectacular, un restaurante alucinante en medio de un pequeñísimo y bello pueblo, tan solo distraía mi disfrute el día, el viento y sus nubes que seguían, seguían...

He acabado antes de lo debido para dejarme caer nuevamente hasta el río, allí me hubiera querido entretener junto al agua que mandaba destellos de intranquilidad pero no lo he hecho, a poco que giraba la vista hacia atrás ya veía a lo lejos las cortinas de agua. 

La increíble bajada de la mañana se ha convertido en un cuentagotas de paellas, creo que han sido dieciséis, tenía su gracia… 



La bajada por el otro lado, al igual que en la semana pasada, era bastante delicada. Una vez alcanzada la nacional he comenzado a despreocuparme puesto que he observado que aún cuando me alcanzara la lluvia, estaba próxima la población en la que me esperaba mi coche. 


Si la semana pasada imaginaba gritos de aventureros de agua dulce, hoy mi imaginación me ha llevado a querer ver con la imaginación como los parapentes se movían suavemente en los cielos de Organya, no he podido resistir la tentación de acercarme allí donde se puede disfrutar, en otra época del año, de ese ballet aéreo… al aterrizaje.



Y es que si en el aire son los parapentes y en el agua son los kayac, en la tierra son las dos ruedas movidas por la fuerza de las personas.

 

el recorrido de ida, la vuelta ha sido por el mismo sitio


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Siete días por el Pirineo, la preparación de un viaje. 

Día 5. Baga 



No había desmontado aún el chiringuito en Baga*, los cielos del camino hasta la población me habían hecho parar una y otra vez el coche, cuando se han dirigido a mi. 


*sacar la bici del coche y montarle la rueda delantera y la bolsa.



-Perdone: para el Coll de Pal ?
-Allí es donde voy yo… deben de subir por esa calle y girar a la izquierda, está señalizado 
-Es que hace años que subí y pensaba que era recto. 
-Si, si seguís recto, al llegar a la plaza girar a la derecha, veréis más arriba las indicaciones. Yo me voy a desayunar 
-Con suerte arriba nos vemos 
-Pues hasta luego!!! 



En el Bar Central cerca de una panadería pastelería en la que no dan café parece que se ha parado el tiempo, todo rezuma pasado… menos los precios, por una torrada con queso y el consabido café con leche, 4,80€… cosas del pirineo.



Baga (780m) tiene algo difícil de encontrar y cada vez más difícil de que sea auténtico: un casco antiguo verdaderamente medieval. 



Pero el aliciente de hoy no era la visita a ese maravilloso paisaje de casas, de arcadas, de rincones que atesoran historias pasadas, susurros históricos y leyendas de los que solo las piedras son testigo, no, el aliciente estaba lejos y sobre todo alto. 

El ascenso al Coll de Pal (2110m según mi mapa) es uno de esos objetivos ineludibles de los ciclistas que practican esa actividad que consiste en subir a los picos más emblemáticos de la geografía mundial, en este caso, de la geografía de esta pequeña zona de Europa incardinada en España llamada Catalunya. 

No había pues, mucho más que hacer que subir y subir y subir… 

En eso pensaba cuando en la mañana aún luminosa, tras pagar el desayuno, al subir sobre mi bici y guiñándole un ojo he comenzado a pedalear. 



Subir, tan solo subir. 

La ruta, toda por asfalto no tiene perdida, miras la montaña, miras el entorno, miras a otros ciclistas y simplemente vas en la misma dirección. No había muchas bicicletas todo terreno, tan solo la mía y las de los que se han acercado a mi, y cuatro de carretera que me han pasado, tal vez por ello o por que lo contrario sería una temeridad intentar seguir a alguien, hay que olvidarse de retos imposibles, de ruedas que no pueden ser la tuya. 

El reto era solo uno: llegar 

Y así he iniciado las primeras rampas en las que no parecía que hubiera tanta subida, es lo que tiene la falta de perspectiva, pero no la falta de memoria, esta carretera la hice en sentido contrario como la he hecho de vuelta cuando he ido a buscar el coche tras completar una jornada capital, no todos los días, cuando vas con la bici, estas por encima de los 2000m de altura. 



Paralelo a la autovía que ves allá en lo alto te vas acercando a ella conforme te elevas sobre el punto de partida en dirección norte, unos cuatro km. después de salir de la población llega un momento que te cruzas con esa vía a la que parece que pierdes de vista, un poco más allá de ese cruce intuyes que la autovía se introduce en el montaña por un túnel con nombre de sierra catalana mientas que tu cabalgas sobre tu carretera en dirección este. 

Cuando superas los 1250m de altura la vista es totalmente diferente, te diriges hacia el Sur y ves la pequeña Baga a lo lejos y no puedes reprimir una sonrisa al ver el resultado de tu esfuerzo… 

Pero aún te queda mucho… el Pas de la Devesa supone un nuevo giro y la subida no tiene piedad con quien como yo vamos demasiado calzados, lentamente una tras otra las bicis de carretera me han pasado y me miran tras sus cascos y gafas mientras me saludan… 

La ruta sigue girando sobre la montaña, se adapta como puede para alcanzar más y más altura, el Coll del Form no está señalizado como tal, está a 1713m de altitud según los mapas que llevo y piensas "y eso que es para un “machote” como yo… "



Que vas a hacer? Pues reírte de ti mismo… 


Entre el Km 16 y el 17 has superado los 2000m en los margenes comienza a aparecer la nieve y es ahí cuando en teoría podrías respirar, pero la montaña no te deja ni tan solo eso: un respiro. 


Con vistas a un cada vez más pronunciado Este, por ese punto cardinal sobresale el Pedraforca, a lo lejos Montserrat y más allá una maravillosa montaña: El Puigllançada, ya casi estás, llegas a divisar en lo alto el final del objetivo, ves el letrero, te fotografías y sabes que estás en uno de esos lugares deseados por muchos y conquistado por cada vez más ciclistas, el letrero no marca la altura de tu mapa y tienes una sensación extraña que quieres que se prolongue en el tiempo, pero sabes que aún no has acabado. Más allá hay un objetivo inalcanzable, a más de 2500m de altitud y vas a ver hasta donde llegas… 

La Molina, con un nuevo lago de agua que se transformará en nieve, se ve allá abajo pequeña, mientras resigues la montaña, la nieve cubre el camino en muchos tramos y buscas esa pista que ves una y otra vez en el mapa: El coll de la Mola que no es sino una explanada cubierta de nieve. 

Las instalaciones de otra estación de esquí, La Masella te acompañan aún cuando ya están cerradas y comienzas un largo ascenso por lo que es una pista de esquí, miras el reloj y te fijas una hora para volver: las 13h… 


Desde un terreno algo plano que se encuentra nuevamente a 2100m no se vé La Tossa d’Alp 2536m donde se encuentra el refugio Niu de l’Aliga donde me han asegurado que me darían de comer si llegase… 

Será en otra ocasión me he dicho mientras miraba un cielo lleno de nubes enormes, preciosas, en continuo movimiento, en contraste con blancos apagados y a veces luminosos mientras las sombras dinámicas se proyectaban sobre las laderas.

Tan solo quedaba volver y tras alcanzar nuevamente el Coll de Pal dejarte caer y acompañarte de la prudencia además de la ropa adecuada para alcanzar tras una verdadera gozada de descenso el punto fatídico donde acaba una jornada increíble. 

Tras una ligera comida, lo último de lo último: la vuelta a casa con la mente en ebullición, la piel demandando piedad y tu cuerpo sosiego.


las fotos de un día memorable


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Siete días por el Pirineo, la preparación de un viaje. 

Día 6 Ribes de Freser 


Cuando he llegado, ya he comenzado a quitarme ropa, hacía calor, más arriba, el sol pugnaba con las nubes y la temperatura iba en aumento y las nubes tambien, así que no era de extrañar que comiendo lloviera y que a la vuelta los truenos amenazadores libraran su particular batalla consistente en mojarme… 



Es Ribes de Freser(910m) una base increible para esta nuestra afición, son múltiples e innumerables los objetivos que desde aquí se pueden hacer y hoy tenía algo en mente, algo que me marcó en mi paso anterior por el Pirineo, tiene nombre femenino cosa algo inusual en un pico: La Collada Verda. 

Como no puede ni debe de ser de otra manera, el inicio de la ruta era en subida, con el sol un tanto enfrentado a mi camino he comenzado a subir por asfalto desde Ribes hacia Pardines (1230m), una localidad allá en lo alto en la que debes de descansar en su plaza no tan solo por escuchar el murmullo del agua en la fuente pública o por degustar una delicia dulce de esa población… sobre todo debes de tomarte un respiro porque lo ascendido, que es mucho y duro a pesar del asfalto es un chiste comparado con lo que te aguarda… 


Con vistas por la derecha a la Sierra Cavallera, que está presidida por varios picos de más de 2000m de altura, el trazado no solo sube, escala por la ladera de la montaña, simplemente, lo se, no es posible trazar sin descabalgar, no es un problema de taco o de agarre, de preparación o de fortaleza, simplemente hay pendientes que no se pueden acometer con una bici como la que llevo… 

Esas pendientes que calculo son superiores al 30% son las que encuentras aquí, en diversos tramos de la subida a la collada que lentamente te minan e impiden un transito cómodo o esforzado, simplemente, es, brutal. 

Salpicado por la sombra de los árboles, sudo y jadeo, me imagino con la cara roja, me veo los brazos y las piernas sudorosas e imagino como podría plantearme esta subida con carga al tiempo que a mi mente se asoma una palabra que me hace sonreír: empujin

La subida a la Collada te tiene preparada dos sorpresas en forma de ríos con agua que atraviesan el camino al tiempo que quiere que pagues el tributo de poderte situar a 1611m... a cambio te ofrece unas vistas espectaculares, un entorno fascinante un lugar de mágica belleza… 

Era temprano, tenía tiempo y he sucumbido a la tentación, la tentación que no era otra que la de dejarme caer por el otro lado, caer con tal de no perderme detalle de esos cortados, esas laderas dibujadas por el viento, pobladas por los animales que nos son próximos y que, ajenos a ti, tienen su propia vida, su propia existencia. 


En Abella(1200m) podría haber comido pero seguía siendo temprano para eso, en Llanars he ido a un restaurante, me han informado que faltaba más de media hora para poderme dar de comer, así que he bajado a Camprodon sin prisa, pensando en lo bonito que me había resultado a pesar de lo duro. 

La población un tanto desangelada espera al verano… 

Comiendo, el agua ha hecho de las suyas y he comenzado a pensarlo: me mojaré 

Tras animarme nuevamente he remontado hasta la Collada para dejarme caer por lo que había sido la subida de la mañana no sin recordar que bajando por esa ladera en una ocasión, salí volando por encima del manillar al quedarse trabada mi rueda delantera… 

El coche me esperaba expectante y yo tan solo sonreía en esa plaza, a la sombra móvil de un árbol mientras tomaba café y comenzaba a revivir lo vivido mientras veía un letrero: La collada de Toses...

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Comenzaba a apuntar pistas sobre el futuro... 


Siete días por el Pirineo, la preparación de un viaje

Día 7 Ribes de Fresser 

No, no es un error, el día seis y el siete tienen algo en común: el mismo punto de partida. 

Había, según la página de la Aemet un 55% de probabilidades que lloviera a partir de mediodía, no se ha equivocado, todo el 55% me ha caído encima después de comer. 

Hoy lo pensaba, acabo en este día las etapas del pirineo, a partir de ahora volveré al llano a buscar el fondo que me permitirá más adelante simular el trayecto que tengo en mente y que hará posible mi viaje… 



La Collada de Toses al igual que sucedía con el Coll de Pal es uno de esos puntos donde el deseo se debe de hacer realidad, el deseo del ciclista de estas tierras en conquistar una meta un tanto emblemática. 

Ribes de Fresser(910m),a orillas del río Fresser, me recibía con templanza en la temperatura, con un sol maravilloso que con el transcurso de la mañana ha cambiado radicalmente. El año va avanzando y con las lluvias de primavera el Pirineo mostraba su mejor cara, lejos quedan los paisajes secos de los primeros días. 

La Collada es una meta importante, los 1778m de altura es una conquista muy respetable, pero no era el destino de hoy. 

La subida se puede hacer por la carretera N-152, pero yo, conocedor de esta ruta he decidido hacerla a partir de Planés por una variante paralela a la carretera y al ferrocarril. 

Planés allá en lo alto apenas se vislumbra, cuando por fin tras unas cuantas curvas y contracurvas pasas Planoles y rápidamente alcanzas su altura apenas te das cuenta de que la población parece desplomarse por la ladera por la que asciendes, la subida hasta ese momento con ser dura no era asfixiante. 

El esfuerzo, el hecho de que te sitúas en la ladera sur de la montaña en la que el sol te castiga te pasa factura, mientras, como puedes intentas mantener una cadencia en el ritmo y quieres pagar lo más caro posible cada uno de los piñones por los que asciende la cadena… 

Separada de la misma y algo más arriba de la carreterita está Fornells de la Muntanya y por fin Toses… cuando llegas a Toses, que atraviesas junto a su estación, sabes que estás cerca de la collada, que el mayor de los esfuerzos está realizado y es allí, cuando piensas en ello, cuando te esperan 3 Km al 10% que hacen arrepentirte de pensar tan rápido. Ya en la collada he girado hacia el Este para llegar a otra Collada, la de la Creu, donde un Hotelazo cerrado guarda tan bonito lugar. Volviendo sobre mis pasos por el Oeste comienzas a vislumbrar el corte de la carretera en la montaña, que te lleva a lo que podría ser el un nuevo fin del trayecto. 

La Molina, un tanto abandonada podía haber sido mi destino, pero… hoy era el último día por el Pirineo antes de mi viaje… 

Por un camino secreto, junto a dos lagos artificiales, subiendo por una pista de sky, por su derecha sale un camino que resigue el circuito de bajadas de bicis de descenso, es un camino duro de verdad… 

El camino te lleva a aquella pista que hace dos semanas me acercó a un telesilla en aquel entonces nevado… junto a éste, un nuevo camino te lleva al punto más alto de esta zona cercana al Pedraforca, cercana al Cadi y cercana a La Cerdanya… La Tosa de Alp, 2535m… 


Y en la Tosa, el refugio de L’Aliga, allí he comido y tras la comida, el granizo, la lluvia, el barro, el agua que se precipitaba cuesta abajo. El asfalto ha aparecido en La Molina, tan solo queda bajar mientras el viento acaricia mi perfil mojado, mis pies mojados, todo yo mojado, mi perfil se recortaba a gran velocidad en el asfalto, 50, 60, 70, … 



El Pirineo, también se ha querido despedir a su manera…

 

el recorrido, que en su mayor parte debería de verse en modo satelite (arriba a la derecha donde pone mapa, desplegar pestaña y cambiara a modo satelite) la vuelta por el mismo sitio.


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las fotos

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y en este último relato hablaba ya del próximo viaje


Buscando el horizonte. 

Hoy era el día de la prueba, siempre que puedo desde hace años, hago la prueba. 

En que consiste la prueba? 

En probarme, en ver realmente como estoy y para ello hago algo simple y sencillo: Me voy a comer y vuelvo… 


El caso es que cada año voy un poquito más lejos. 

La oscuridad de la mañana ha ido cambiando a un gris oscuro mientras en el cielo aparecían los primeros rayos del sol… siempre me ha llamado la atención la forma en la que amanece: luz en el cielo, noche en la tierra. 

Iba, desde la barra del bar en el que estaba, mirando de reojo al cielo al tiempo que la bici algo nerviosa aguardaba en la puerta… 

La bebida con la que me hidrato la he ido consumiendo mientras pagaba y pensaba en la etapa de hoy… hoy me esperaba algo diferente a lo que he venido haciendo en las últimas salidas. 

Hoy he ido a rasgar el horizonte. 

Cuesta abajo he buscado la carretera conocida para pisar los pasos que habitualmente, en las tardes, hago… 

Vilanova dormida apenas ha notado mi paso cuando he desfilado algo más rápido de lo normal por su paseo marítimo para levantar la vista por encima de su roquedo allá donde existe enclavado un restaurante que desafía al mar. 

La antigua carretera, junto a la cual existe un museo de pequeños aviones, me ha puesto en el Prat de Vilanova por cuyo paseo marítimo he accedido a Cubelles… 

Siempre pegado a la costa he visto una de esas imágenes que me gustan y me hacen pensar, he visto a las personas que con su trabajo nos hacen más fácil la vida cotidiana, si, me refiero a los que limpian, a los que barren, a los que recogen aquello que parece molestarnos cuando lo vemos y no nos lo parece cuando lo dejamos allí, me refiero a los trabajadores, que en la vía pública, comparten espacio y tiempo con las personas que lo emplean en pasear, correr, ir con su mejor amigo o tan solo escuchar música sentados en un banco… 

Mi paso ligero no podía hacerles pensar en mi propósito, el de rasgar el horizonte… 

En Calafell, una pausa calculada… es una de mis pasiones: un xuxo de crema y un café con leche… mi conocida, la que suele darme ese servicio, que no servirme, me lo ha preguntado: donde vas tan temprano? Ella está acostumbrada a verme en otras horas… con rapidez he marchado, el tiempo no me agobiaba, la temperatura tampoco pero se que en esos momentos estaba en plena batalla… 

El Salvador, Roda de Bara, Altafulla, Torredembarra, son poblaciones que me ven pasar sin más pretensión que el ruido que mis ruedas provocan en el asfalto… al final del paseo marítimo de Torredembarra un faro, el faro, maravilloso, me sigue esperando. Algún día iré a su búsqueda, me quedare a su lado o tal vez no, mientras algo suceda, seguiré admirando su escultura y todo lo que representa… 

Aún y así, como el que dice, mi periplo no había comenzado… 

Altafulla siempre sorprendente ha dejado paso a la gran Tarragona, ciudad encarnada en su pasado romano siempre presente y tras ella su petroquímica que existe porque debe de haber de todo… 

Los paseos marítimos de La Pineda, Salou y Cambrills han sido como esos baños muy conocidos que siempre espero o me esperan… perfectas emociones, delicias suaves en la mañana ya hecha… 

Y yo seguía mirando el horizonte en el que comenzaba a intuir mi destino… 

Miami Platja me retrotrae a otros pasos pasados en sentido norte y en sentido sur… y me ha hecho recordar a quien vive en esta población, estoy en su territorio y no lo sabe… no lo sabe porque no puedo entretenerme… 

Miro el reloj, busco el pulso necesario cuando alcanzo el puerto que separa lo normal de lo temido: la central nuclear de Vandellos y yo en esos momentos, aún cuando pueda parecer extraño, pienso en otras cosas, en otros lugares y comienza a torcerse lentamente el gesto de mi cara transformándose ligeramente en sonrisa cuando he atravesado la playa de la Almadraba y he comenzado lo que me parecía otra etapa. 

Y es que, la última vez que hice esto, comí en la playa que en esos momentos dejaba atrás, recuerdo que entonces, a la vuelta de aquel día, el año pasado escribí, mi limite parece estar en L’ Atmella de Mar… como así ha sido… 

Me he acercado al castillo de Sant Jordi de Alfama, más allá, increíble , unas obras de urbanización me han barrado el paso por lo que he vuelto sobre los mios. 

Tras comer en la Marina del Port de Sant Jordi en un restaurante regentado por alemanes he dado por concluida la primera parte de tan ventoso día, tan solo me quedaba volver mientras veía caer la tarde… 

este es el recorrido de ida, el de vuelta, con pequeñas variaciones ha sido por el mismo sitio


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hay más fotos de la prueba

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Haciendo realidad un deseo. 

No recuerdo cuando pasó pero recuerdo que sucedió: 

Intenté ir a verle, ocurrió que regresaba de un viaje y a poco que nos despistamos, el, inició el suyo, con el paso de las estaciones, el tiempo nos fue dando la espalda y más tarde, no se tampoco cuando fue, se presentó una nueva oportunidad. 

Fue en esos momentos cuando le explique mi idea y mis intenciones, que se resumían y se han resumido en acercarme cargado, como he ido, con una garrafa de agua, algo de ropa y una bebida isotónica para la vuelta de la tarde a Mataró para probar el remolque que fabrica Vicens. En realidad el fabrica dos modelos de remolques y a mi me interesaba ver uno de ellos. 

No ocultaré que en realidad tenía tantas ganas de conocer a la persona como al remolque y porque no decirlo, más a la persona que al remolque. 

Suele suceder que a veces las intenciones chocan contra la realidad, las intenciones fueron ser disonante pero respetuoso ante afirmaciones que no me parecieron justas. El tiempo siempre termina por ganar, por poner las cosas en su sitio, tarde o temprano eso es lo que termina por suceder y así, pensando en todo ello, he salido en la mañana temprana recién levantada. 


Las costas de Garraf no son del todo cómodas, yo estoy acostumbrado a ello aún cuando no suelo pasar por su asfalto, allá donde se acaban las costas, gracias a una filigrana del trazado de las calles, las rotondas y los accesos a las urbanizaciones, te puedes plantar sin más problema en el paseo marítimo de Castelldefels, que en ese primer tramo aún es territorio de Sitges. 

Junto al Port Ginesta se inicia una gozada de paseo pegado a la arena y que discurre por casi una decena de km. la mañana tempranera me ha ayudado al no haber demasiados viandantes que ocuparan el espacio común a bicis y caminantes. 



Cerca de los antiguos baños Bañosca me he acercado a la linea del ferrocarril y más allá del Anec Blau he ido a buscar el Cami Real para acercarme a la riera de Viladecans y sus campos. Tras pasar por un puente sobre la autovía de Castelldefels llegas al Prat por el parque de naves plantadas junto al aeropuerto y el río Llobregat. 


Tras cruzar el río por el puente de Mercabarna he girado hacia su desembocadura resiguiendolo hasta localizar la línea 9 de metro que hoy en día está en construcción, bajo ella, puesto que en ese tramo está elevada, existe otra de las maravillas del día de hoy: un gran y desierto espacio plano a modo de rambla magnifico para nosotros los amantes de las dos ruedas. 



Tras pasar por el paseo de la zona franca casi sin mirar, se sube a la montaña de Montjuic junto a las instalaciones olímpicas construidas hace ya veinte años. 


Las vistas sobre la ciudad vienen sucedidas por vistas al puerto y al mar, junto a unos jardines poco conocidos pero únicos. Más allá se baja por una carretera que zigzaguea la ladera este de la montaña para acceder a un paseo adoquinado y rodeado de coches que discurren, afortunadamente, paralelos pero separados de ti… 

Es fácil alcanzar, ya en el barrio de la Barceloneta, el paseo marítimo de Barcelona que te acerca al otro río de la ciudad: El Besós, que no da precisamente besos… 

Pegado junto al mar y con el ferrocarril a tu izquierda, las poblaciones se suceden mientras que el paso cadenciado del tren te recuerda continuamente su proximidad, Badalona, Montgat, El Masnou, o Premia de Mar son poblaciones por las que no transitas si bien en algunas ocasiones disfrutas de sus paseos marítimos que se han hecho hueco entre el ferrocarril y la arena. 

Llega un momento que es inevitable transitar por la inefable N-II, allá en la entrada de Vilassar de Mar, hoy el transito era moderado pero desagradable, pero la suerte de todo ello es que mi destino ya estaba cerca. 

Un, creo, expectante Vicens me ha recibido con una amplia sonrisa que como es normal le he devuelto y a partir de ese momento todo ha transcurrido como lo que es habitual entre dos viejos y grandes amigos, con tranquilidad, con confianza, como si nos hubiéramos visto durante esta última semana… todo normal salvo que nada de eso último era cierto puesto que hoy era el primer día de su vida y de la mía en el que hemos puesto imagen a nuestras voces, hemos conocido nuestros gestos o hemos visto como eran las personas que se han encontrado para pasar unas más que agradables horas, el me esperaba con uno de sus maravillosos remolques: El Evo 1 y yo le he mostrado el mío… Bob. 

El Evo 1 me ha sonreído y ha creído que era una buena idea venir tras mi bici hasta la población de Dosrius subiendo por un camino que discurre junto a la riera de Argentona. Así que con permiso de Bob el cual, igualmente expectante no ha puesto pega alguna, he comenzado a probar el que con seguridad es muy probable que sea su relevo. 

Hemos departido, reído, hablado… en fin, una velada de lo más agradable hasta que la necesidad de volver sobre mis pasos se ha impuesto al tiempo.

Al volver, el tiempo nos la ha jugado debiendo salir quien os escribe casi de estampida y a mitad de camino, cerca de Barcelona, he debido de vaciar la garrafa para aligerar peso y no llegar de noche a casa, creo que ha sido en esos momentos cuando he comenzado a disfrutar de todo lo bueno que se puede tener junto al mar, Bob, en un apartado me ha susurrado que no le importaría que, en algún momento, fuera el Evo 1 mi nuevo compañero de aventuras, yo que lo conozco como lo que es: una parte de mi, le he dicho que no había ninguna prisa, que le agradecía su generosidad, al tiempo que sabía que en esos momentos, una emoción de tristeza aparecía entre sus hierros, suspiraba su amortiguador y reconocía un temblor en su rueda…. 

Mientras enfrentaba a un sol cada vez más cercano al horizonte, el tiempo seguía avanzando mientras volvía en la tarde cada vez más encendida y dura para mis piernas y alcanzar en la postrimería de la hora baja mi punto de partida.

el recorrido realizado

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en Wikiloc

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las fotos del día


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y en el servidor de Picasa


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Como he visto al Evo 1? 

Ligero, agil, suave, parece demandar que aceleres, quiere correr tras de ti, el giro franco y cerrado cuanto demandes, incluso negativo a pequeña velocidad, permite que pueda asegurar que estaba ante un gran invento. Se puede recoger alrededor de su rueda de 20" que, fiel al concepto que su constructor le ha pretendido dar, dispone de tan pocos radios que asusta un poco. 

De concepto diferenciado al Bob y sucedaneos puesto que su sujeción a la bicicleta es a través de la tija, dispone de lo mejor que puede tener cualquier "invento" de este nuestro mundo: 

una persona inquieta que no se cansa de pensar, de innovar, de mejorar. 

Gracias Vicens!!! 

 

Pero... hay alguna cosa del Evo que no me haya gustado?

 

en mi opinión solo una

me gustaría que la sujeción a la tija fuera mucho más rigida, tal vez una sujeción mecánica no por presión.



pocos podían imaginar o suponer que todos y cada uno de los recorridos de la preparación fueron y formaron parte del recorrido del viaje que en menos de un mes iba a acometer.

ello responde a un concepto que en algún momento explique: la mejor forma de preparar un viaje es hacerlo.

 

y eso es lo que había hecho, me fui a los recorridos cercanos del viaje que iba a realizar.