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Santiago, una vez más y van siete
Santiago, una vez más y van siete
Fecha publicación:  24/07/2015
Autor:  slow

Presentación

etapa 1- irun-zumaia 26/07/2015
etapa 2- zumaia-lezama 27/07/2015
etapa 3- lezama-castro urdiales 28/07/2015
etapa 4- castro urdiales-santander 29/07/2015
etapa 5- santander-unquera 30/07/2015
etapa 6- unquera-san esteban de lieces 31/07/2015
etapa 7- san esteban de lieces-gijon 01/08/2015
etapa 8- gijon-cudillero 02/08/2015
etapa 9- cudillero-otur 03/08/2015
etapa 10- otur-foz 04/08/2015
etapa 11- foz-porto do barqueiro 05/08/2015
etapa 12- porto do barqueiro-cedeira 06/08/2015
etapa 13- cedeira-espirito santo 07/08/2015
etapa 14- espirito santo-carballo 08/08/2015
etapa 15- carballo-laxe 09/08/2015
etapa 16- laxe-muxia 10/08/2015
etapa 17- muxia-carnota 11/082015
etapa 18- carnota-santiago 12/08/2015
despedida

 


Santiago, una vez más.

 

Presentación

 

Ante ti un camino que a lo lejos parece perderse en una recta infinita.

 

Ese camino te lleva al futuro, ese camino recto se dirige al sol, pero cuando el camino es de ida, cuando en el camino no presientes la vuelta... esa es para mi la diferencia entre salir o viajar. Viajar con la bici es lo que he hecho durante años, esos años, ese pasado es como la lluvia que cae y se va perdiendo en los recuerdos.

 

Hace meses, muy pocos meses, algo cambió drásticamente. La posibilidad de viajar parecía desvanecerse y así lo anuncié, pero no solo no se ha terminado sino que una nueva etapa de esperanza se presenta en ese camino que es la vida.

Es hora de volver a hacerlo, volver donde siempre hay que volver, allí un mundo de agua que cae del cielo, un mundo de piedras que conforman no solo una ciudad, también una razón de ser, nos espera.

 

Fue hace años que fui acompañado por otra persona, luego algo más tarde regresé en familia, desde Logroño para finalmente ir solo aún llegando acompañado… eso sucedió en verano… pero también sucedió en invierno… y así fui sumando hasta esta, la séptima vez.

 

En esta ocasión desde Irún repetiremos en parte uno de aquellos viajes de invierno, en aquel viaje de invierno y lluvia en el que llegué por sexta vez a la ciudad santa veía y sentía la dureza de aquellos días en los que ni tan solo en uno me escapé de la lluvia a partir de la bonita Pamplona… el cielo estaba permanentemente encapotado, del cielo caía vida, el cielo me mandaba agua purificadora, gracias a ella lentamente iban cayendo capas de suciedad invisibles que me permitieron llegar en las mejores condiciones posibles, que nunca totalmente limpio, a mi destino.

 

Ahora, diferente de todo aquello, del cielo esperamos calor, sol, dureza de luz y también disfrute. Lo sabemos, agosto no es el mejor mes para viajar en bici pero es el único mes en el que podemos viajar juntos este año.

 

Santiago, la ciudad santa espera que lo hagamos una vez más.

 

Santiago por séptima vez.

Santiago, una vez más.

Santiago, siempre Santiago.

 

 

https://www.youtube.com/watch?v=RsESk0GESxk

Mazzy Star- Into Dust

 


Santiago, una vez más.

 

Día 1

 

Irún-Zumaia

 

Tras dejar ayer el coche que nos ha traído hasta Irún y disfrutar un poco de la ciudad que en su momento me pareció oscura y fría cuando pasé por aquí hace años, nos fuimos a dormir al albergue de la población cuyos hospitaleros son de Cataluña, nos recostamos con esa inseguridad que siempre existe en el inicio de un viaje, en una cama que no es la tuya, en una habitación comun a la de otras almas que horas más tarde, antes que la tuya, se moverán con tal de ver el día nacer en el Camino. Hoy, como en alguna otra ocasión, al salir a la calle tenía esa sensación de profanar algo.

 

¿Que se oye en Irún a las siete de la mañana de un domingo?

 

Ajenos a todo lo que sucede a nuestro alrededor la respuesta podría ser…

nada…

puesto que tan solo nos escuchábamos a nosotros mismos atentos a cada gesto, a cada movimiento del otro con tal de iniciar de la mejor manera posible este viaje. En esos momentos pensaba y me preguntaba que quien era yo y nosotros para interferir en los sonidos y la vida propia de la ciudad... con cuidado nos hemos acercado a ver si teníamos suerte a algún bar y tras ese encuentro recuperar, la ruta que vimos y dejamos de lado ayer más allá de la nacional y la autovía.

 

La mañana nos obsequiaba con esa vista sobre el río que separa un país de otro, el Bidasoa, allí estaba la señalización un tanto olvidada del inicio del Camino Norte de Santiago… hemos cruzado al otro lado de la ría y como con un gesto con el que tomábamos impulso hemos regresado a la búsqueda de lo que nos aguardaba.

 

El inicio emocional de nuestro Camino está señalizado cerca del puente del río en el lado español, allí nos hemos fotografiado, allí nos hemos deseado más que suerte…

 

La mañana ya parecía otra cuando subíamos lentamente ese muro que recordaba hace años, aquel que busca una ermita, la de Guadalupe, que también es un alto y se mostraba serena regalándonos quietud, presteza, horizonte.

 

Limpio es el cielo del País Vasco, clara es su bóveda celeste de la que emanan mensajes, caricias solariegas, nubes que son tan solo líneas en el firmamento.

Mi mente se quedo ayer, cuando miraba los mapas, con un nombre… Pasaia y hoy en la mañana tranquila, tras coronar Jaizquibel y dejarnos caer por el otro lado mi mente me iba haciendo la mala pasada de hacerme tener prisa queriendo alcanzar Pasaia. En Pasaia de San Juan desayunamos un tentempié y por sus calles, en fiestas, nos dirigimos al embarcadero, vemos jóvenes que apresados por la noche y posiblemente el alcohol intentan finalizar su fiesta de la que por momentos parecemos formar parte, llegamos al fin a la barca y nos asalta la emoción de unir mundos cuando cruzamos al otro lado.

Allí hacemos un alto para dar cuenta de algún alimento que llevábamos con nosotros mientras un buque es remolcado por la bocana-

Algunos jóvenes menos apresados por la noche nos ayudan con tanto cachivache mientras los otros entonan canciones guerreras que recuerdan signos de derrota.

Con algo de ansiedad pedaleábamos con el sol un tanto esquivo a la búsqueda de uno de esos regalos que existen en la etapa de hoy: Donostia.

Me pasa con esa ciudad como con otras, miraba a Elena que admirada como yo a la ciudad, coincidíamos en afirmar que Donostia tiene algo de esas ciudades que no cansan de mirarse ni de vivirse, que con el tiempo y el recuerdo parecen decirte: debéis de volver.

Lentamente, por el paseo de la concha y junto a la playa donde según la historia se han forjado los grandes futbolistas vascos, recordábamos nuestras vivencias pasadas y hablamos sin pudor de lo bueno y lo malo de la época que nos tocó vivir, pero también de las imágenes que quedaron en la retina como la del Kursal rodeado de tenderetes, del camping del monte Igueldo o del hotel Londres.

 

Donostia se nos muestra magnifica, señorial y única, Donostia es un sentimiento que te atrapa. La ciudad te repone, te explica y te hace imaginar.

 

Rapidamente la subida te aparta del disfrute en un juego en el que lo tienes y lo dejas de tener para, allá en lo alto, hacer una parada y recrearte aún más con todo lo que ese alto ofrece.

 

Nuestro camino debía de continuar, tras esa subida lo que creía que iba a ser un nuevo derrumbe se ha convertido en un seguir subiendo hasta un repetidor que allí a lo lejos se va haciendo más y más real conforme avanzamos. Tras el la bajada increíble hacia pueblos muy conocidos por todos: Orio y Zarauz

En Zarauz hemos comido y con la tranquilidad de tener tan solo que llegar hemos podido admirar la señorial imagen de esa localidad en la que el surf tiene mucho que decir

 

A partir de ahí el recorrido jugaba con la costa frente a un mar algo intempestivo, Guetaria con su ratón siempre llama la atención, más allá hemos continuado costeando a la población primer destino de este viaje: Zumaia

El albergue en realidad es un hotel situado en lo alto de un monte: el Santa Klara… a precio de hotel…

 

Y aquí estamos estallando lentamente, contentos y felices del disfrute de lo vivido en este primer día y de la propina de subida que hemos tenido para alcanzar el albergue/hotel.

 

las fotos

 

y la ruta seguida

http://ridewithgps.com/routes/8532995


Santiago, una vez más.

 

 

Día 2

 

Zumaia-Lezama

 

 

El bonito albergue de Zumaia, allí en las alturas nos despedía en silencio, ayer nos bajarosn al pueblo y de esta manera comprobamos que Zumaia es uno de esos pueblos en el que no es difícil imaginar una de esas escenas que nos recuerdan las películas en blanco y negro: unas personas subidas en una barca a remos va tras un animal que intenta huir de una muerte segura, la lucha por la supervivencia, el riesgo, la caza… Ttodo ello confluye en esta tierra de hombres forjados en la mar, ayer le explicaba a Elena esa costumbre que tenían algunos valientes cazadores de ballenas de alguno de estos pueblos…

 

Suave, fría y con templanza nos recogía la mañana, como si fuera la fuerza de un imán, nos arrancaba de la civilización y del mar que no lo era para inmediatamente introducirnos en la naturaleza pura, tan solo el canto de los animales que van de aquí para allá, mientras el calor no aparece aún como una realidad, rompen un silencio estremecedor, a lo lejos, tan solo el bramido de un vehículo agrícola rasga ese equilibrio un tanto silencioso.

En esos momentos tuerces el gesto, bajas la mirada por un segundo y acude a tu mente lo difícil que es, lo difícil que puede ser escapar de todo lo que de alguna manera te rodea en tu mundo normal, levantas la mirada y observas un cielo… el mismo de siempre, que sobre ti centellea la inmensidad que presagia más quietud.

 

La subida viene dulcificada por la lamina de agua que ves y se prolonga por decenas de km. agua a la que llegas a tocar en Deba y que a lo lejos parece tintinear como un espejismo gris plateado azuzado por un chirimiri que tan solo acaricia sin mojar pero que es presente.

 

Mas adelante en medio de lo que parece la nada aparece el icono reconocido por todos los peregrinos que recorren cualquier Camino de Santiago. Mil veces fotografiado, las flechas aparecen y desaparecen en razón a si les haces caso o no. Cerca del río Deba las marcas aparecen nuevamente como en un juego de prestidigitación y de esa forma algo tan tonto e insulso como una pintura amarilla en forma de flecha nos saca una nueva sonrisa en la mañana aun fría.

Pegados a una carretera desde la que primero ves acercarse el mar y luego transcurres muy lejano al mismo llegas a Ondarroa, pueblo desde el cual nuestra ruta nos separa momentáneamente del mar en el día de hoy.

La etapa, en continuos sube/bajas parece quererte obsequiar con la visión de otra llamada de atención en Markina, allí recuerdo algo que quiero compartir con Elena…

 

Se trata de un yacimiento megalítico alrededor del cual se construyó una iglesia de planta hexagonal… San Miguel de Arretxinaga.

 

El recuerdo de Patxi irrumpe en mi mente mientras nos despedimos de la ciudad

 

Teníamos tiempo y recorrido por delante, así que tras pasar por las cercanías de la población origen de la ahora presente revolución Bolivariana… Ziortza-Bolivar, nos hemos dejado caer hasta una de esas poblaciones que no te dejan indiferente: Errentería

 

 

 

Allí un gesto se torcía puesto que ese el final de la etapa de hoy y no ha podido ser…

 

Una llamada a un albergue privado tampoco ha dado resultado esperado… el público de Lezama era para veinte peregrinos e imaginábamos que estaría lleno como así ha sido…

 

A veces te pilla “el toro” y hoy ha sido uno de esos días… sin alternativas hemos realizado bastantes más kilómetros “pagando” un alojamiento que no debiera de ser el de un peregrino.

las fotos

 

y el recorrido

http://ridewithgps.com/routes/8533129


Santiago, una vez más.

 

 

Día 3

 

Lezama-Castro Urdiales

 

 

Ayer…

 

Ayer, reflexionaba sobre el ayer.

Ayer pensaba en aquellos años en los que pretendía llevar a cabo lo que llamaba un viaje emocional…

 

En aquella época me preguntaba: que es un viaje emocional? y me respondía:

 

Es un viaje en el que expresando mis emociones intentaba provocar que los que leyeran sintieran sus propias emociones, provocar con ello que vivieran algo similar a lo que yo vivía, eso me respondía…

 

Ayer recordaba aquel libro en el que se nos afirmaba que nunca, como hasta ahora en la historia de la humanidad hemos tenido tantas oportunidades de relacionarnos, de durar tanto, de vivir la vida.

 

Ayer recordaba aquellos conceptos como que ninguna red por muy social que sea o se llame puede sustituir un abrazo, una mirada, un beso, una caricia, una sonrisa, un tono de voz…

 

Ayer pensaba en el porque hoy estamos solos, más solos que nunca, como y porque cuando la epidemia del sida nos asoló, nos dimos cuenta de lo importante que era algo sobre lo que en aquellos años ni se hablaba, ni se pensaba sobre ello: la inteligencia emocional y social.

 

Ayer pensaba en todo eso puesto que estaba en una población en la que el sufrimiento se ha desparramado en nuestro pasado reciente, en esos años en los que la mayoría de la población de este país va dejando atrás, en la que el concepto “tener la razón” no era únicamente lo más importante cuando lo que estaba en juego era la vida, la de unos, la de los otros, las vidas de todos.

 

Capaces de crear algo, ya sea en grupo o individualmente, precisamos de los demás para sobrevivir.

 

Ayer pensábamos en algo que hoy nos da risa, huíamos del sol, hoy lo buscamos, incluso nos ponemos bajo una máquina infernal para evitar estar “blancos”…

 

Ayer creíamos que hacer deporte era insano, hoy es un indicador saludable.

 

Ayer luchábamos por no morir de una diarrea, hoy pensamos en las dietas saludables.

 

Ayer nos era difícil hacer el bien o el mal, hoy es muy fácil hacer una cosa o la otra.

 

Ayer buscábamos ser ricos sobre todo, hoy existe la solidaridad en nuestro entorno.

 

Subo, bajo, vivo, muero, hoy he visto al fin el fin…

 

La mañana algo esquiva, que proyectaba sombras móviles de nuestra figura hacia el suelo nos mandaba nuevamente subir, la ruta nos acerca a una gran ciudad que acertamos a ver desde lo alto y desde lo alto vemos igualmente su aeropuerto.

Nos acercamos a una especie de precipicio desde el que oteamos la ciudad de Bilbo y más allá el límite geográfico que conformó el río al que se acomoda: El Nervión.

 

Tras desplomarnos a la gran ciudad pronto aparece una de esas maravillas inconfundibles: que adopta colores algo diferentes en razón a la inclinación de sus escamas de pez, del titanio con el que están construidas o de la incidencia del sol o la lluvia en el edificio.

Hemos intentado sacar el mejor partido de las fotos del entorno del Guggeheim esperemos haberlo logrado.

Felices de recorrer el paseo que juega con la ria, los comercios y lo que queda de un pasado algo gris e industrial hemos visto al fondo el paso aéreo sobre la ria entre Portugalete y Getxo de donde es original Patxi, un vasco bonachón que solo tuerce el gesto en contadas ocasiones y que aún y así tiene arrestos de generosidad increíbles.

 

En Portugalete habíamos quedado con Helenka, de amplia sonrisa y gestos amables. Nos  ha llevado a comer y departir sobre el pasado, sobre el presente… sobre el futuro

 

Y allí se ha roto algo… a veces no entiendes que juegas con un jarrón de porcelana china… que un ligero movimiento puede destruir lo bello, caminas algo ciego sin entender que algo no está saliendo bien y cuando, al fin, puedes enterarte de ello los km del carril bici que te lleva a Las Arenas y más alla… a subir la cuesta del saltacaballo y más allá oteas un cambio de comunidad…

 

Aún ahí… no sabes, no entiendes no intuyes.

 

Hemos puesto el foco en la bonita Castro Urdiales más conocida como Castro y el presente ha sido ayer.

las fotos del dia 3

 

el recorrido aproximado y alternativo a partir de portugalete ante la imposibilidad de señalizar el carril bici

http://ridewithgps.com/routes/8563388


Santiago, una vez más.

 

Día 4

 

Castro Urdiales-Santander

 

La jornada despunta en una ciudad elevada, en la que las huellas de la Iglesia están grabadas a fuego, sus gentes tienen un halo que desprende esa desconfianza tan solo fugaz, de corazón recio, de mente llana, de humor simple…

Miro a quien me mira, sonrío a mi compañera, tras mis gafas observo de refilón como la primera de las gotas inicia su camino hacia el suelo por mi piel… pero esa gota no es de sudor, no es el producto de un largo y duro verano, ayer las gentes abarrotaban las playas, hoy llevan ropa de manga larga y los primeros paraguas están encendidos.

La mirada, tamizada tras las gafas esconde que hay detrás de ellas pero hay algo en ese gesto tan humano como espiritual capaz de transmitir mucho de lo que no es necesario ni tan solo verbalizar… se presenta un día duro.

 

Nos despedimos de un increíble pueblo y comenzamos a elevarnos sobre un alto horizonte, en una parada de un bus estamos esperando que escampe si bien eso tan solo será un deseo que se pierde con el paso del tiempo , nuevamente en marcha parapetados por la ropa impermeable que hemos traído el camino serpentea y juega con la nacional a la que miramos de reojo, ahora por la derecha, luego por la izquierda y junto a todo ello, el mar y la autovía, bendita autovía, que solo acaricia rascando sin herir.

 

En un bar a pie de la carretera decidimos hacer una parada, desayunar algo y valorar que hacer….

Siempre es difícil decidir y más aún saber cual es la mejor opción…

 

Falta una hora para comer y al fin decidimos nuevamente partir

 

Aparece al fondo Laredo y yo, dado a las sorpresas no he sabido guardar una de ellas, el paso desde la arena hasta el otro lado de la bahía, allí nos espera algo mágico: Santoña y es que me preguntaba si es que hay algo más mágico que abrir una lata de conservas de fama mundial como las que aquí se elaboran?

El misterio radica en lo más evidente.

 

Pero en esta ocasión, en la que mediatizados por el clima no estábamos para muchos misterios hemos decidido no complicarnos la vida y comer en el restaurante del embarcadero: el Bahía.

 

Si alguien quiere conocer una de esas partes oscuras de nuestra historia puede ahondar en un relato tan importante como verídico: El pacto de Santoña.

 

La mente espera oeste y al oeste guiamos nuestros pasos, así que nos incorporamos en un alarde de valentía a la carretera por la que nos embarcamos a hacer kilómetros, los pueblos van quedando atrás y en mi mente aparece una pequeña sonrisa puesto que recuerdo bien que viene por delante en Somo y Pedreña.

 

Los letreros marcan más de treinta km. Hasta Santander pero yo voy mirando los que hay a Somo….

 

Santander me hace recordar otra Santander lluviosa distante de esta en el tiempo, allí nos esperaba, iba con otro forero -Zeus-, Pepe (Blendius…) Si embarcar en una ocasión puede ser divertido, embarcar en dos ocasiones en el mismo día azuza los sentidos de mi compañera, que mira un agua que se me antoja de un gris metalizado en el estío que bien podría ser otoñal, en su cara se refleja nuevamente la luz que le manda el agua, allí detrás de todo hay una bondad que aparece en forma de destello que circulan por las mejillas y que solo he visto en algunas de las personas que practican nuestra actividad, mientras, al fondo una imagen bella como bella es la ciudad se va haciendo presente.

 

las fotos

 

el recorrido

http://ridewithgps.com/routes/8579287

 


Santiago, una vez más.

 

Día 5

 

Santander-Unquera

El perfil se ha levantado, eso sucede cuando como hoy sales de la proximidad de un mar y avanzas alejándote de el, en el final de la jornada esta la frontera que separa una comunidad de un principado, en este caso la frontera natural se trata de un río el Deva

 

La salida de cualquier ciudad no está diseñada o pensada para que sea agradable al ciclista, tan solo en algunos tramos de algunas de las ciudades del Camino Frances se produce esa situación y esto no es lo que ocurre con Santander, pero por lo menos la Avda. de los Castros tiene un carril bici que no tiene desperdicio.

 

Algo después nos topamos con dos ríos muy conocidos por estos pagos: El Pas y el Saja que dan paso a otras playas de arenas doradas impropias de tanto verde.

 

Nuevamente en subida, escondida y humilde aparece la gran Santillana del Mar, localidad infinita. En sus piedras, la población está cincelada por la historia de todos aquellos pueblos que la invadieron queriéndola poseer. Cerca de sus extrañas se alberga una de esas joyas que queman al profano llamada Altamira

Hoy hemos encontrado la población sumida en la locura veraniega y de su fuente natural emanaba poca agua

 

Y ya por fin, el horizonte parece abrirse y una recta se asoma a tus ruedas, en ese momento lo he pensado:

 

-todo está bien?

-si me respondo, tras un baño sin agua a la vista en toda la jornada. El cantábrico no solo no nos abandona en Cantabria, nos manda señales de que desea que formemos parte de el.

 

Poco a poco los pueblos se han ido sucediendo, con nombres en los que no distinguimos si son aldeas, pedanías o municipios independientes, son nombres propios de la tierra que recupero de mis mapas: Oreña, Toñares, Cóbreces, Sierra, Liandres, hasta llegar a Comillas.

 

 

la Universidad Pontificia reina sobre un horizonte altivo, la entrada al capricho ni es fácil ni barata... aunque tampoco teníamos demasiado tiempo.

 

Tan solo nos quedaba avanzar hasta una bonita localidad por el parque de Oyambre y desde lo alto divisar la siempre sorprendente San Vicente de la Barquera para, más allá, jugando con el relieve nuevamente acabar  en la entrada de Unquera y así poder dar reposo a nuestros huesos.

las fotos

 

el recorrido

http://ridewithgps.com/routes/8563778


Santiago, una vez más.

 

Día 6

 

Unquera-San Esteban de Lieces

 

Recordaba cuando iniciábamos la jornada algo que leí hace algunos meses, lo que leí tenía mucho que ver con la tierra por la que hemos comenzado a transitar:

 

“La mujeres de Turquía acarician la tierra bajo la que reposan sus muertos”

 

La mina, no solo es dura, en la mina te va la vida y en las minas Asturianas la vida estaba en demasiadas ocasiones en juego, no hace tanto una desgracia relacionada con ella ha sucedido en esta tierra.

 

Iba pensando en todo eso cuando salíamos por la puerta del hotel y mirábamos de iniciar el pedaleo de hoy, aún no estábamos en Asturias, pero Cantabria, en eso al igual que León es hermano de vida de Asturias…

 

El bosque alimentado por esa ladera increíble contra la que chocan las nubes, por ese clima que queda al descubierto y que enfrenta el norte y los frentes que le envían las borrascas ancladas en las islas británicas es un cambio radical en esta zona del norte peninsular, así no es de estañar que ya de entrada cruzáramos un gran río: el Deva

Asturias tiene esa forma de decir hola al viajero…

Jugueteando con la nacional y la autovía, con un siempre bravo mar en la derecha, avanzas lentamente mientas ves como lentamente aquellas montañas que ves a lo lejos se van aproximando… con un ojo en el mar y el otro en el fondo tapizado de verde te aproximas a Llanes trazando en nuestro caso una gran Z.

Es Llanes no solo hay un pueblo bonito, un acantilado y un nombre que sabe a música, también aquí hay algo igualmente digno de visitar: Los cubos de la memoria un conjunto escultórico que pretende reflejar la visión de la historia de esa población si bien estos, como todo, necesitan un mantenimiento que resalte su simbología.

 

Tras Llanes, de nuevo, la ruta juega con la costa las poblaciones y el cielo, a veces nos llegan ruidos que nos resultan infernales como infernal es la velocidad a la que van esas personas que pilotan o se encuentran dentro de esos artefactos mecánicos… que vemos pasar.

La poblaciones pasan al compás del tiempo, mientras la tarde se hace tarde y aparece un letrero de una población de la que toma su nombre el río que mansamente discurre junto a ella: Ribadesella.

Cruzamos el río muy cerca de su encuentro con el mar y llegamos a un barrio apartado del centro en el que queríamos acabar nuestra andadura de este día casi agostero pero… es la época en la que no es fácil alojarse en una población que hemos podido visitar gracias al servicio de un taxi que nos ha llevado a ella y nos ha devuelto al albergue del día de hoy y que se encuentra en mitad de la nada… en un pueblo en el que no hay nada… por no haber no hay tierra al margen de la gran latifundista de la comarca… esa es la queja que hemos escuchado al llegar a nuestro destino obligado.

las fotos

 

y este el recorrido

http://ridewithgps.com/routes/8563823


Santiago, una vez más.

 

Día 7

 

San Esteban de Lieces- Gijon

 

El trazado de la mañana temprana parecía desarmado, troceado, montado uno sobre otro de forma que los subes y bajas iban y venían por doquier, me preguntaba si eso tendría algo que ver con la configuración tectónica de la zona, aunque lo que no tenía razón de ser en todo eso era la lluvia que volvía, al igual que ayer a caer sin piedad apenas iniciada la mañana en la que un leve rayo de luz presagia el cambio.

Tras luchar y sufrir algo aparece en el horizonte que pide descanso: Colunga

 

Colunga es otra de aquellas poblaciones que merecen una parada, beber de su propio latido y disfrutar de lo que ofrece al viajero.

Leí en una ocasión la definición de una novela… lo que leí era algo así como que una novela era un collar de perlas de forma que mientras te encuentras, disfrutas y saboreas una de ellas y que a continuación abandonas dejándote un poso en el recuerdo, te diriges inexorablemente a la búsqueda de la siguiente de forma que el lector verá colmada sus expectativas si entre unas y otras no aparece el tedio o el aburrimiento

 

Cuando viajas es muy difícil que eso último te pase y lo que es habitual es que las perlas se acumulen invadiéndote con tanta belleza que el viajero se encuentra sobrepasado de tanto que va viendo y por tanta información que recibe de forma que si la primera de las perlas era el punto de partida y la segunda se llamaba Colunga, que decir de Lastres? Hasta la lluvia nos da un respiro antes de llegar a esa población.

 

Alguien no sabe que fue declarado, no hace tantos años, el pueblo más bonito de España?

 

Tras esa otra perla, un paraje increíble era la siguiente, el valle, la ría de Villaviciosa que daba paso a la población del mismo nombre. Esa nueva experiencia ya comenzaba a marcar a fuego algo evidente como que estábamos en una etapa magnífica y a la búsqueda de otro calificativo aún mayor…

 

En Gijón, ese calificativo se ha hecho realidad. Hace muchos años que no volvía a Gijón, Elena parecía desconocer esta bella ciudad que esta noche recorreremos paseando y mañana cruzaremos con nuestras monturas a la búsqueda del resto de perlas de este viaje, pero en ocasiones hay que entender que lo que sucede no es solo lo que imaginas…

A veces, suele ocurrir siempre, que un mapa te lleva al sitio equivocado, que los agentes de la policía local no saben y te mandan aún más lejos… es en esos momentos cuando un gps del móvil y las indicaciones de las calles te llevan al sitio preciso donde de otra forma no hubiera sido necesario recorrer Gijon antes de tiempo…

 

La otra cara de la moneda se llamaba Susana, Carlos y otro Carlos, uno de ellos muy especial capaz de empequeñecer cualquier gesta ciclista… no todos los días tomas un café con alguien que ha recorrido los EEUU de costa a costa a ritmo de 300km diarios y quedar segundo de entre casi un centenar de participantes en esa prueba…

aquí podéis profundizar en ello

http://biziosona.com/transam/

Coincidir con Susana ha sido una alegría aún mayor… apenas la conozco pero Susana tiene en la mirada eso que dice cosas con solo mirarla o que ella te mire…

las fotos

 

el recorrido

http://ridewithgps.com/routes/8563904


Santiago, una vez más.

 

Día 8

 

Gijón-Cudillero

 

Cruzar una ciudad como la de Gijón, rebosante de mar y de gentes produce una extraña sensación: la de querernos pegar como sea al mar, esa sensación querida ni tan solo parecía estar más allá de nuestra imaginación… bloques y bloques, edificaciones rebosantes de gente que imaginábamos en sus cosas, que dentro de unas horas irían y vendrían a sus preocupaciones de vida diaria mientras el sol comenzaba a hacer de las suyas y nosotros tan solo buscábamos lugares donde tan solo existiera algo de sombra y una brizna de viento, si, sombra, al fin... necesitábamos sombra.

Tras tocar momentáneamente el mar con la mirada allá a lo lejos, la ruta, arrancándote de ese deseo, te llevaba nuevamente al interior, paralelamente a una línea del ferrocarril.

 

Un receso de mar que nos traslada nuevamente hacia una gran ciudad: Aviles, allí Casa Gerardo retumba en mi memoria, allí comí la mejor fabada de mi vida, la mejor hasta la fecha, Aviles, ciudad industrial, da paso a poblaciones que acompañan a un paisaje magnifico.

 

Nosotros jugábamos o más bien la nacional jugaba con nosotros a pasar acueductos y pensábamos que bien valía soportar tráfico que no circular allá abajo para tener que recuperar la altura que veíamos desde esos pasos que son puentes soportados en enormes y altos pilares

 

Con todo, las subidas suceden a las bajadas y el comentario que compara a lo que sucede a Galicia no se ha hecho esperar

 

Un poco más allá la ría del Nalón está la población que es un punto de inflexión entre el mar y la propia población de Muros soportada en la montaña

 

Había que seguir subiendo hasta Muros y más allá subir y subir hasta que en un altiplano hemos visto el nombre buscado en un desvío del camino: Una perla del viaje era ese destino del día de hoy: Cudillero cuyo nombre lo dice todo.

Leer un nombre, en ocasiones, te obliga a cerrar los ojos y de esa manera la imaginación, libre, salta por los aires.

las pocas fotos

 

el recorrido

http://ridewithgps.com/routes/8563970


Santiago, una vez más.

 

Día 9

 

Cudillero – Otur

 

La mañana ha comenzado en bajada pero al poco nos hemos dado cuenta que tal vez el único bar abierto lo habíamos dejado atrás… tras desayunar nos hemos dejado caer para recorrer una vez más un paseo que ha aprovechado una isla para parapetarse de un mar que en ocasiones puede ser terrible, el resultado sin ser estridente no cuida lo que es un bello pueblo en una increíble localización.

Las gaviotas dueñas y señoras de este paraje nos acompañan mientras nosotros volvemos a subir tras girar ciento ochenta grados en nuestra dirección… Enseguida el recorrido y el perfil nos apartan de un luminoso y hoy calmado mar para adentrarnos en un nuevo verde que señala por momentos sur… aunque sabemos que nuestro camino sigue mandando oeste.

El recorrido serpentea entre pueblos y pequeñas localizaciones en las que el tiempo parece pasar de otra forma y nos deja en el zurrón nombres que se quedan allá en el subconsciente; Soto de Luiña, Novellana, Santa Martina.

 

Los pueblos, sus animales y gentes ya han visto de todo, nos miran y algunos se quedan pensativos o eso es lo que parece, nosotros envueltos en una burbuja que nos aparta de todo sonreímos entre miradas cómplices, comentarios en bajo tono y pequeños gestos que se repiten aquí y allí.

Tras alguna parada desde la que se divisa horizonte, la ruta parece cansarse de subir y bajar…. Mientras eso sucede aparecen otros ciclistas que hasta hoy apenas hemos visto o coincidido en ningún momento salvo en contadas y momentáneas ocasiones

 

El recorrido nos descarga sin muchas contemplaciones en otra parte de la costa adormecida por las olas, olas que deciden el destino de una tierra en perpetua lucha, la costa, tamizada de pequeñas islas e islotes no deja espacio a la duda, el mar es dueño y señor de todo lo que está en contacto con el demostrando con ello hasta donde es capaz de llegar y hacer daño, debe de ser por eso que la carretera no está tan próxima de ella como así quisieramos. Pequeñas rocas se adivinan allí donde nos permite ver el relieve de ese espacio costa, rocas salpicadas aquí y allí… pero siempre lejos…

Luarca, una perla más, es ese espacio al que llegamos junto a su faro, a su cementerio, a su puerto...

Otur, muy cerca del ruido de la nacional y el ferrocarril, es el final de un día que parecía acabar frente al mar, en una playa en la que la marea iba ganando terreno, el sol se ha cansado de acompañarnos y tras el, la lluvia, mientras escribo estas letras, siempre dispuesta golpea la ventana de nuestra habitación.

las fotos

 

el recorrido

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Santiago, una vez más.

 

Día 10

 

Otur-Foz

 

Ayer, la noche era luz, ayer el aire acariciaba sin querer, ayer el tiempo se detenía suavemente en las palabras, la oscuridad nos fue rodeando, de la lejanía provenían los susurros… las palabras sentidas señalaban futuro, viaje y demandaban información…

 

Había quien sonreía, de sus ojos destellaba en ocasiones algún rayo de luz, un milagro se iba lentamente produciendo hasta que el sueño y luego el cansancio lo acalló todo.

 

Otur nos despide con sonidos huecos y graves, que parecen producirse a cámara lenta si bien conforme pedaleamos nos damos cuenta que una cámara tan solo ralentiza las imágenes y no los sonidos que las acompañan.

 

Un mar creó no solo destrucción, no solo lucha, no solo belleza, a veces el mar es capaz de crear magia, la magia tiene nombre allí donde apenas hay nada… la vi hace años en un calendario y pregunté que era eso, donde estaba eso, aquel señor un tanto cansado y orgulloso de su tierra me decía a mi como supongo que había dicho y sabía que debería de decir en muchas ocasiones: As Catedrais.

Miles de personas parecen peregrinar a un entorno en el que se ha debido de regular el acceso a un paraje mágico, allí personas con gorra, camiseta de idéntico color y una chapa pegada en su pecho señala la regulación del acceso y transito a un paraje espectacular.

La mañana nos mandaba frescor de entrada la lluvia de ayer había desaparecido, las nubes dejaban paso al astro rey y la piel recibía esos primeros rayos de sol acompañados por el aire con alegría y positivismo, el juego en ocasiones es protagonista del pedaleo, ahora tu vas delante y yo te miro, rompemos tabues, señalamos finales, comprendemos universo… allí la luna se niega a apagarse, a esconderse de nuestra mirada y nosotros avanzamos junto a un mosaico que manda olores y sonidos de naturaleza viva deslumbrante…

 

En Navia, junto a la ría hacemos una parada en la que recuperamos el contacto humano, recogemos líquido y seguimos viviendo viaje, la salida es un tanto accidentada pero la autovía se aparta de nosotros que seguimos próximos y paralelos al mar.

Todo parece dar un vuelco y todo parece cambiar, hay cambio allí donde lo menos importante parece serlo, las palabras son estiletes de acero fino que atraviesan el alma.

 

En Tapia de Casariego recuerdo alguna cosa de otro viaje de otoño… en aquel duro viaje me convertí en un cazador… con mi máquina, que escondía de la lluvia que inmisericorde se empeñaba una y otra vez en golpearme gracias al viento que le ayudaba sin pedirle nada a cambio... cazaba las imágenes de esas construcciones enigmáticas, que tienen un lenguaje propio vida empeñadas como lo estan en salvar vidas humanas.

Los faros de Galicia no tienen fin ni final.

El río Eo, frontera natural entre dos verdes, que son casi el mismo, mantiene esa imagen de quietud engañosa en su encuentro con el mar, tras el paso a Galicia teníamos una única misión: pegarnos al mar.

 

Allí a poco que las busques las encuentras: unas oquedades que separan la tierra de un acantilado creando pequeños túneles por los que las personas cruzan al otro lado cuando la marea lo permite… hay quien quiso ver en ellas arbotantes en esas construcciones naturales y de ahí un nombre que tan solo podría cambiarse por otro: la playa de las maravillas.

 

Aún no entiendo porque pero hoy mi imaginación me ha trasladado a un paraje absolutamente diferente: las cuevas de Lanzarote.

 

Tal vez es porque no las he podido ver y me han parecido muy lejanas como la de la isla mágica de Cesar Manrique, muy cerca… tanto como lejos…

 

Lo que no tiene parangón es el color de las playas que es el mismo con lluvia que sin ella, con sol que con noche… ese blanco… blanco de Galicia.

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el recorrido

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Santiago, una vez más.

 

Día 11

 

Foz-Porto do Barqueiro

 

Galicia es Galicia.

 

Recordaba la frase de otro viaje pasado, en Galicia se vive agua, aquí los árboles están marcados por la luz que destella sobre sus troncos y sus hojas por el sol cuando este, venciendo a las nubes, reina por momentos en el firmamento gallego.

 

Tras la dicha del mar, de sus secretos costeros, de sus contracurvas plenas de sorpresas la mañana demandaba subir y sufrir… si bien esto último tomado con calma, como así lo hemos hecho, duele menos

Esa pequeña parte de Barreiros en la que ayer dimos con nuestros huesos, donde vivimos una nueva etapa de camino y vida nos rendía honor matinero. Los sonidos se conjugaban con los olores del verde gallego, de humo extraño de verano, la carretera dulce sube y baja al tiempo que seguía su ritmo y nosotros como podíamos nos íbamos adaptando a el y al paisaje que se iba abriendo ante nosotros.

Sucede en ocasiones que el camino demanda más o menos atención pero nosotros no estábamos tanto en el trazado como en vislumbrar lo que el mar nos ofrecía.

 

Los pasajes del recorrido son extraños a nuestros ojos que están poseídos por el mar si bien sería injusto no sopesarlos en su belleza

 

Belleza y verde Gallego.

 

Darme de eso un poco o mejor no darme poco.

 

 

 

 

 

Una carretera costera a partir de Burela señala mar, señala acantilado de granito, señala soledad y faros

subir y bajar, bajar y subir

y al fin, al fondo desde una terraza que da a una ría plana y azul grisáceo divisamos, a la sombra de un café, nuestro destino: Porto do Barqueiro.

las fotos

 

el recorrido

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hoy he recordado una canción...

https://www.youtube.com/watch?v=XXXpr6GRqUM

(la puerta esta abierta -Oysten Sevag-)


Santiago, una vez más.

 

Día 12

 

Porto do Barqueiro-Cedeira

Ayer cruzamos eso que los hombres llaman fronteras… la que dicen que existe entre dos provincias llamadas Lugo y A Coruña. Ayer en un dramático giro apareció allá, junto al mar, el pueblo donde nos alojamos…

 

Esta mañana hemos ido a ver otra de esas presuntas barreras que no lo son… acaso el agua de un río puede ser una frontera? . Como se puede separar el agua de un mar de la de un océano?

El cabo y la estaca de Vares es un limite cercano a esa primera frontera que al tiempo pretende separar, otros dice unir, dos aguas que son la misma: la del océano con la del mar.

 

Tras visitar semejante y colosal paisaje, ver el puerto de Bares y pisar el faro acercándonos a la estaca y ver un poco más allá la estaquiña… hemos regresado sobre nuestros pasos al punto de partida, hay allí, en O Porto do Barqueiro una panadería un tanto especial que quien viniera por esta tierra no debiera de perderse.

 

La costa se alejaba y al igual que esa costa nosotros con el gesto sobrio y desprendido hemos encarado una fría mañana...  de agosto, Galicia siempre sorprende y recuerda otras latitudes, en esas latitudes las nubes pasan suaves y cercanas al suelo, el sol parece, al igual que el viento, tener velocidad sobre el suelo y peina con rapidez un perfil cambiante dándole, aún más si cabe, movimiento estático que solo los sentidos perciben.

 

El pueblo de Loiba es famoso por algo inusual: por un banco… mejor dicho por algo que se puede ver desde el banco… Estaba a unos tres km de nuestro recorrido y hemos preguntado por el… parece ser que poco hay allí salvo el paisaje y no el de la foto cuando pasábamos nosotros por lo que hemos decidido continuar.

aquí lo podéis ver

http://www.iniciados.com/el-banco-de-loiba-ortegal-t13333.html

El cielo lentamente amenazaba con lluvia pero… las cosas de Galicia consisten justamente en que no  sabes nunca que va a ocurrir…

Así que se nos ha acercado un joven ciclista cuando ya era la hora baja… una vez pasada la bonita Ortigueira y no había forma de saber donde comer…

jjjj

el tan solo parecía algo preocupado con la carga que arrastrábamos y el puerto que teníamos por delante y nosotros con saber donde yantar...

 

Pero si que es cierto que en algo nos ha ayudado puesto que la tienda de bicis de Carvajal, en Cedeira, estaba presta a vendernos esos elementos que con el paso de los cientos, quizás más de mil km… ya llevaban nuestras pastillas de freno…

Así que mientras veíamos como las gentes pisaban mar en otras horas de las que lo solemos hacer nosotros, en un bonito parque que rezuma fiesta más propia de las fiestas de mediados de agosto hemos procedido a realizar esos trabajos manuales que siempre agradecen nuestras monturas.

las fotos

 

el recorrido

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Santiago, una vez más.

 

Día 13

 

Cedeira-Espirito Santo

 

La mañana fría nos acoge para hacernos entrar en calor… tras un desayuno impropio a un precio aún más alejado de lo que debiera ser este país... pagamos y nos marchamos subiendo la primera de las innumerables cuestas que nos aguardaban.

La mañana presagiaba paisajes que no han defraudado, rías de inmensa belleza que sobrecogen la esperanza…

Allí las gentes pescan y se buscan la vida tras una caña, excarvando en la arena mientras nosotros nos fijamos más bien en esos otros que simplemente pasean por la arena y al finalizar su andadura tan solo dan media vuelta sobre si mismos y regresan sobre sus pasos

 

Tras pasar el río Das Mestas no tan solo hemos debido de parar para fotografiar un paisaje sobrecogedor en cualquier época del año… es que no podíamos dejar de fotografiar ese conjunto de zonas teñidas de agua y arena que aparecen y desaparecen al vaivén de las mareas.

Una segunda subida y una nueva bajada nos hacía entender que el día hoy sería largo… lo que no podíamos intuir es cuanto de duro y largo sería el día…

 

La tercera de las subidas ya no daba pie a imaginar otra cosa de lo que sería el día en el que una frase que siempre tengo presente se hacía realidad con el paso de las horas…

"Tras una bajada siempre viene una subida..."

Y así en bajada hemos ido a parar a una población preciosa y sorprendente por su amplitud: Valdoviño

La mente recuerda… imagina como fue aquel capitulo de aquella otra travesía y entonces una chispa salta a tus ojos… esa chispa era el faro de frouxeira… que es quizás el faro más extraño de esta costa gallega

 

Valdoviño llama a ciudad… sin duda influenciada por la cercana Ferrol crece y se desarrolla a su sombra… y aquí aparecía ante nosotros un pequeño desafío: como atravesar Ferrol?

 

Tenía prevista una ruta que hemos modificado sobre la marcha… pienso que el resultado ha sido acertado… así que si a alguien le interesa le puede echar una ojeada a esa parte del recorrido.

 

A continuación venía la gran subida del día o eso era lo que creía puesto que hoy en realidad estábamos ante un día de sorpresas. Tras la subida las playas preciosas de Perbes.

 

 

Nuestro recorrido acababa en Sada, allí el hostal previsto no era nada barato por lo que hemos interpretado que se ha negado a acogernos... la propina del día ha sido una última subida… quizás la más dura, hasta alcanzar la nacional VI donde en un hostal de carretera oímos rugir los coches, en mi interior no solo rugen los coches ahí fuera.

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el recorrido

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Santiago, una vez más.

 

Día 14

 

Espirito Santo-Carballo

 

Siempre sucede en los viajes que los imprevistos te llevan a lugares y a veces situaciones inesperadas…

Dormir junto a una autovía en un viaje en bicicleta cuanto menos es contradictorio en si mismo… pero… Las circunstancias son las que son…

 

-Habéis notado la crisis?

-“Durante los dos primeros años no pero luego si y mucho…

Ese era el comentario de la persona que lleva trabajando en el hotel de carretera en el que nos encontrábamos desde hace muchos años…-

-Hay quien come en la habitación comida que compra en un super… hay quien come bocadillos en lugar de menús… menos mal que ahora parece que la gente le ha perdido el miedo a la crisis y todo se mueve un poco más…”

 

La mañana, como el día, era en si insegura, calor no hace en este agosto extraño para los que no somos de aquí así que si nos iba cayendo un chirimiri no nos debía de extrañar…

 

Esa ha sido la tónica de la mañana mientas dábamos buena cuenta en una panadería abierta de esas delicias de esta tierra a las que nos vamos acostumbrando… o mal acostumbrando

El cielo ha dado una tregua en la llegada  A Coruña, la ciudad rechaza al viajero, le impide llegar a su anhelo, le sumerge en pasos difíciles que le hacen creer que aquello que conoce nunca será suyo, pero el viajero conocedor de lo importante:

                                                       el sufrir para disfrutar…

sopesa y reniega, tuerce el gesto y continúa recordando en esos momentos una frase que le ayuda

 

                                            Si lo haces mal no por hacerlo deprisa saldrá mejor…

Y así, pasando por aceras, zonas en los que las vallas o las farolas están próximas a su andadura, el viajero llega al fin a una plaza en la que una señalización le indica lo que es el paraíso de la ciudad: la Torre de Hércules. Al tiempo la ciudad le hace un regalo que el viajero disfruta: es esa fachada que perdura en el tiempo, de carpintería blanca, de madera… que rezuma calidad y piensa y mira esas obras de urbanización frente a esa fachada que están por acabar y las bendice como puede en su ser puesto que la ciudad tiene muchos elementos que el viajero rechaza y le impide reconocer en esa ciudad lo que en otras anteriores ha admirado y se lamenta más allá de la importancia que ello pueda tener… Pero en cambio una vez traspasa ese punto la salida de la ciudad es de impresión… el viajero recuerda el paso junto a la EDAR que no molesta como tampoco lo hace la proximidad de la instalación de tratamiento de residuos urbanos… nada de eso perturba al viajero que mira y admira hipnotizado a su derecha y ve mar, ve costa, ve islotes y olas que se despeñan una y otra vez contra un acantilado que estoicamente soporta todo… y que es, sobre todo, bello en su esencia.

La ruta continuaba por Arteixo en el que aún está inacabado su puerto… el viajero vuelve la vista atrás y recuerda aquellos camiones que en fila, centenares de camiones, iban descargando material para la construcción de ese enorme puerto…

 

Así que tras comer…

 

Elena, porque no cambiamos todo esto?

La ruta nos llevará a ver playas increíbles, acantilados de impresión…

Una sonrisa es la respuesta…

El pago por todo ello ha sido excesivo puesto que las rampas y las caídas por el otro lado de la ladera eran demasiado importantes pero… sin dudar ha merecido la pena.

las fotos

 

el recorrido

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Santiago, una vez más

 

Día 15

 

Carballo-Laxe

 

                                                           Que es la determinación?

 

Así empezaba el título de una crónica en otro viaje cuando pasaba por el Roncudo…

 

El Roncudo no solo es un faro, es un lugar donde a costa da morte se revela con fuerza, allí las cruces enfrentan el horizonte, allí las cruces llaman al tiempo, allí las rocas gastadas forman pozas donde no debieran de existir y el faro elevado sobre su entorno más próximo se alza como lo que quiere representar: El orgullo de existir.

El día ha empezado con algo de sol para acabar con algo de viento… un clima propio de Galicia pero que a nosotros nos ha parecido un tanto imprevisible…

La salida de Carballo, en un día festivo, era simple y monótona… a la siempre subida le corresponde una bajada por lo que la llegada a Malpica ha sido relativamente previsible.  Malpica no solo no renuncia al pasado de su pesca de la ballena, la cual está presente en sus habitantes, también se reivindica como medio de subsistencia el pescar, ello con ser un tanto sorprendente hoy no ha tenido importancia en comparación con la prueba deportiva que se celebraba y que consistía en nadar en mar abierto desde la localidad hasta las islas Sisargas…

Nadar en mar abierto tiene su complicación pero esta me parece tremenda cuando ese mar bravío está ayudado por un viento que te ponía la carne de gallina, por ello y porque queríamos ver el faro de la isla grande nos hemos ido a ver como podría ser todo eso.

Volviendo sobre nuestros pasos hemos continuado con nuestro periplo señalando el siguiente paso allá donde descansa el tiempo y que no es otro lugar que el Roncudo.

En El Roncudo se respira esa energía que solo en algunos lugares muy concretos se respira. Elena es una persona sensible y enseguida se ha dado cuenta del cambio de rumbo que ha tomado esta costa que debe su nombre a muchas de esas circunstancias que ha hecho temer a los hombres y a sus mujeres el azar de la mar que es océano. A esas mujeres las imagino de negro con la mirada en el horizonte mientras el viento azota sus vestidos, el viento arrancando una gota de sus ojos que no son otra cosa que lágrimas esperando tan solo la noticia: está o no está….

Ponteceso nos tenía preparada una sorpresa que apabulla; Elena la ha bautizado como la cancun de Galicia … y es que esta costa con ser temible atesora una belleza estremecedora.

La guinda la ponía una siempre increíble Laxe, población con una playa blanca y deliciosa, tan solo le falta una cosa a estos parajes… algo más de temperatura en el agua…

En El Bahía nos esperaba Manolo… una persona que puede ayudar y mucho a los ciclistas que no solo quieran estar de paso.

 

las fotos

 

 

 

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Santiago, una vez más.

 

Día 16

 

Laxe-Muxía

 

La mañana se ha levantado increíble… una niebla cercana era movida por el viento y este dejaba ver trozos de sol que se colaba entre ellas, de pronto el viento era capaz de crear colores rojos que querían ser morados sin conseguirlo…

La etapa de hoy la recordaba perfectamente cuando la hice en invierno… esa etapa tenía un nombre: soledad.

la soledad a veces es inmensa, no se trata de sentirte solo, no se trata de no escuchar ni ver a nadie, no se  trata de no cruzarte con ningún coche…

se trata de todo eso y de mucho más… algo existe, en esos momentos, en el ambiente, algo baja del cielo y te envuelve, algo hace que te estremezcas por dentro y un ligero temblor recorre tu cuerpo... ese es el mundo de la soledad inmensa. Algo así esperaba y algo así se ha producido.

El recorrido tenía algo muy especial y no solo era el cementerio Inglés que recuerda el naufragio de un barco de “tercera clase” que curiosamente naufragó en el mismo lugar que otro anterior…

El recorrido es sobrecogedor, no es posible abstraerse de ello y deja una huella que debes de calibrar para no entrar en una inmersión interior o si y dejarte llevar con un resultado impreciso...

El recorrido parecía tener un final que era una visita a otro faro: al faro del cabo Villano, pero no era cierto ese final si bien o me arrancan de allí o aún estaría haciendo fotos…

En el faro existe una exposición … allí se pueden ver tres láminas en las que se pueden observar los centenares de naufragios de esa costa llamada de la muerte, solo así puedes entender que puede significar el  navegar en estas aguas… esos centenares de navíos representan a esas miles de personas que en un momento u otro aquí han perdido la vida.

Las playas que conforman esta costa tienen un encanto muy especial estan siempre algo lejanas pero su iman es perceptible a pesar de ello y si bien hoy no era el día para apreciarlo, este se adivina a poco que mires con otros ojos que no son exactamente los de la cara.

El agua no rompe con olas en la arena, estalla.

El viento te lo explica claramente y el hombre, conocedor de ello más... hasta el punto que el acceso al faro desde la construcción que le hacía de soporte al farero se debe de realizar por un pasadizo construido con hormigón para resguardarte de todo lo aquí empuja, moja o simplemente agrede.

Es así como puedes imaginar la dureza del clima en algunos momentos del año...

La estadística brama realidad: la ola más alta que aquí se ha medido supera los veinticuatro metros de altura, la midió una bolla qua ahí fuera, en el agua tiene la costumbre de no mentir.

 

A costa da morte quiere volver a ser presente el día de mañana, no será hasta pasado mañana cuando la perderemos definitivamente, hasta entonces el paseo hasta Muxía seguía salpicado de subidas y bajadas recordándonos a pesar de todo que...

 

                                                         Galicia sigue siendo Galicia.

 

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Santiago, una vez más.

 

Día 17

 

Muxia-Carnota

 

Tal vez la niebla, en determinadas circunstancias, no solo es querida, tal vez el viajero encuentra en ese agente atmosférico un aliado de aquello que persigue… es la niebla en esos momentos un aliado a su fin, el viajero puede fabular con ella, imaginar y crear a partir de su presencia las sensaciones que la niebla le transmite…

Así ha sido tras un desayuno que ojalá no hubiéramos realizado...

en ocasiones donde no lo esperas sucede aquello que no debiera de suceder...

en la niebla buscas horizontes inexistentes, a veces la simple luz proyectada engaña al ojo y a la razón… por ello y para evitar todo mal nos hemos ido a visitar el santuario de la virgen de la piedra que allí en su soledad otea el horizonte marino.

Hemos continuado por la cara sur de esa pequeña península en la que se sitúa Muxía y tras pasar junto al campo de fútbol que da un tanto que pensar respecto a que pasa con las pelotas que se escapen por el córner junto al agua, idea un tanto recurrente desde que lo ví por primera vez… hemos enfilado el trazado proyectado en su día…

Las imágenes de los últimos días han dejado una huella imborrable, la soledad de a costa da morte y sus circunstancias requerían un contrapunto en otro tipo de soledad que no era otra que la de una soledad rural.

Jugando con las carreteritas sin tránsito nos hemos adentrado en los bosques de pino que aún perduran entre Muxía y Fisterre, la luz fantasmagórica se colaba, como recordaba, de otra forma a la de aquellos días entre el arbolado dando a entender que otros mundos no están tan lejos del nuestro…

 

En un recodo del camino aparece una calle que te lleva junto al mar, allí una duna que recorre la playa solitaria separa igualmente otros dos mundos… el cercano a la tierra de otro más cercano a esas profundidades invisibles bajo el mar.

 

Tenía preparada una sorpresa en el recorrido, sabía que era muy duro pero no recordaba cuanto… por la ladera contraria a la que todos conocen se levanta una senda entre un túnel realizado por la vegetación... el pavimento está formado por cantos rodados que han sido labrados por el paso de las bestias… si, así se llaman aquí a los animales que pastan más arriba…

ahí ya hay que descabalgar y empujar al igual que en los tres km. siguientes… en los que solo en contadas ocasiones vas sobre la bici para llegar alto mientras el paisaje de mar se aleja de una manera inusual y el viento te golpea sin piedad.

Elena ha empezado a sufrir y yo he empezado a pensar que me había equivocado… pero al tiempo recordaba aquella frase que era una pregunta…

que es la determinación?

Cerca de la cumbre de esa ladera aparece el asfalto al fin y el objetivo de tanto esfuerzo se debía de presentar ante nosotros.... No ha podido ser, la ilusión se ha desvanecido como el humo de un cigarro puesto que la niebla nos ha hurtado una vista espectacular, con la niebla hemos bajado a lo que se asemejaba a una concentración o a un mercadillo más que el acercamiento a algo mágico y especial.

El esfuerzo al que he sometido a Elena no ha tenido la recompensa esperada y pienso por un segundo que si, que definitivamente me he equivocado...

Todo lo que representa esa costa se concentra en ese faro, en ese acantilado, en esas vistas, en todas y cada una de las ofrendas que se han quemado… o que permanecen allí esperando su momento... pero la realidad era que todo ello estaba un tanto minimizado con los centenares de turistas que, confundidos con los peregrinos, frecuentaban el lugar.

la niebla arriba, el esperpento abajo... eso no era lo esperado, lo deseado, lo imaginado.

Así que tras cumplir algunos de los ritos necesarios y recreados en la intimidad que podíamos tener en esos momentos nos hemos ido a comer al puerto de Fisterra…

La niebla nos ha seguido hurtando las vistas sobre la playa de Langosteira, sobre el acantilado y costas de Corcubión o Cee y la de todos y cada uno de esos paisajes que recordaba hasta Carnota donde, tras pasar por la cascada de Ezaro, hemos finalizado nuestro periplo un tanto decepcionante en esta última parte del mismo.

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Santiago, una vez más.

 

Día 18

 

Carnota-Santiago

 

Ayer recordaba, mientras la noche serena caía, mientras parecía intuirse ese ruido que tan solo se oye cuando el silencio es monolítico y absoluto…

                            -en la cantidad de ocasiones en las que he llegado en bici a Santiago-

 

Elena desconocía que es lo que ocurre cuando llegas a la ciudad, que te espera cuando accedes a semejante barbaridad, supongo que ella se habrá realizado las preguntas que muchos de nosotros nos hemos hecho y las que otros que vendrán tras nosotros se harán.

 

Ayer recordaba un capítulo de la vida que sucedió hace cinco años. En el verano del 2010, el 10 de julio despedía el viaje más largo de los que he realizado hasta el día de hoy… la vuelta a Andalucía saliendo y volviendo a Barcelona.

 

Pensaba en la mañana, algo triste, que sentiría Elena cuando al fin llegáramos al Obradoiro, pensaba en que tal vez sería buena idea que ella cuando leyera este escrito lo concluyese… que tuviera la oportunidad de expresar esa vivencia pero quizás sea mejor que sea en otro momento, que si lo estima oportuno pueda expresar aquello que le apetezca.

 

Nada es fácil en Galicia, es una lección que te enseña el Camino, menos aún lo es cuando el clima se empeña en que la llegada a Santiago sea real.

Nada puede ser mejor que caiga agua desde el cielo cuando llegas a la ciudad de piedra y con esa idea hemos encarado esta última etapa... mirando al cielo, buscando signos, creyendo en el milagro.

 

El horreo de Carnota junto con el de Lira presumen de ser los más largos de Galicia, ayer tarde vimos el de Carnota y hoy por la mañana hemos repetido la experiencia. El de Lira no lo conocía a diferencia del anterior, sin duda los dos son magníficos.

La ruta en su conjunto, bien está decirlo, estaba planificada para que aquellas perlas de las que hablé en su momento fueran apareciendo de forma que "la obra" quedara completa en el final...

El recorrido quedaba deslucido por un tiempo inclemente, la lluvia, al igual que ayer, volvía a impedirnos disfrutar en plenitud de la costa de esa parte de Galicia, pero.... Galicia es Galicia y el alcance de sus atractivos no tiene limites.

 La tradición Celta de Galicia es incuestionable, las tumbas de la iglesia de Noia es la penúltima perla de este viaje que tenía ya fecha y casi la hora de su conclusión.

 

Tras el paso por un alto en el que nos esperaba no solo la niebla y la lluvia sino también el frío, un frío que en su dureza era cuanto menos extraño en el mes de agosto, nos dejaba helados en la bajada...

Y tras la bajada....

y la subida a la ciudad...

el suspense.

 

El suspense y la tensión interior que se va revelando lentamente en tu ser porque sabes, porque ves esas torres en las que a sus pies se encuentra la locura...

 

 

 

 

 

 

 

Subes aquella cuesta mientras las gotas del cielo caen sobre ti y te dispones una vez más a entrar en esa barbaridad que es la ciudad de piedra que te aguarda, que te ha preparado una entrada real a lo atávico... allí está la Porta do Camiño y tras ella las emociones y sentimientos a flor de piel.

Las miles de piedras del suelo sienten tu peso y la de la carga que llevas, ellas, las piedras, te devuelven cada paso cada gesto mientas que las piedras de las fachadas te ven pasar, te miran y sienten nuevamente el orgullo de ver a dos peregrinos que acometen sus últimos pasos para llegar.

La almas, por siempre, siguen quemándose en esa fachada en la que si no te giras sobre ti para verlas te quedarás sin su visión, la plaza del trigo ahora de Cervantes con la fuente en la que su figura la corona esconde la historia de los hombres y del pasado, la historia de tanto vivido resuena, invisible, nuevamente ante ti, una vez más, infinitamente resuena en la rua do preguntorio.

y un poco más allá, en bajada, la visión.

La visión de un túnel del que emergen perpetuas notas musicales que esconden dos tramos de escaleras que te llevan a esa locura en la que está instalado el principio y el fin de los Caminos, allí se llora, se rie, se grita, miras al cielo a tu alrededor...

allí te fotografías y fotografías...

allí nada es casual o extraño, allí está la esencia del hombre y aparece y estalla la felicidad, nada es obvio.

 

La plaza del obradoiro te acoge y te señala la fachada de la catedral que te ordena: Tu camino acaba de comenzar.

Y así acaba una vez más lo que has perseguido, por lo que has luchado, lo que has buscado ferozmente y que de manera implacable te ha removido el alma, así acaba una vez más.

 

Santiago, una vez más.

Por séptima vez, Santiago.

las fotos

 

el recorrido

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Santiago, una vez más.

 

La Despedida

 

La llamada de Santiago pervive con fuerza.

Aquí vine cuando empezó todo esto de la bici, ese mundo que es viajar en bici.

Aquí vine cuando continuó todo esto de viajar solo en bici

 

Acabo una vez más en Santiago, por séptima vez, en esa ocasión con Elena.

Recuerdo y concluyo que no habrá nunca una última vez.

 

Santiago, ciudad santa, tiene la fuerza que da el reto, el extremo, el final e inicio del Camino, el de los caminantes, el de los peregrinos, el de la vida…

 

Santiago me regala en esta ocasión vida, en compañía, al igual que la primera de las veces en las que llegué a Santiago. En aquel momento aquello representó, entre otras cosas, el inicio de los viajes en bicicleta, Santiago también representa nuevamente el inicio de otros viajes en bicicleta.

 

La vida, sortilegio de cadenas y ataduras, lentamente se va deshilvanando, el embrollo de Penélope se va disipando, a través de la madeja del hilo de lana se ve la luz, el fin de algunas cosas está tan cerca como el presente que voy viviendo día a día y que apunta futuro. Futuro fuera del corsé de esta nuestra piel de toro, futuro en la vida y más allá de la vida

 

La pasión…

 

La pasión es vivir.

 

Santiago una vez más.

Gracias una vez más.

 

https://www.youtube.com/watch?v=6D-A6CL3Pv8

Awakenning i New Zealand 4k/uhd

 


Me gustaría hacer participe de esta despedida a mi compañera a la que animo desde estas líneas a participar de la misma.

Espero que acepte la invitación, para mi ha sido un regalo su compañía y todo lo que ello ha supuesto. Pero siendo el más importante no ha sido el único regalo que he recibido en este viaje, han sido muchos y variados, de todos esos otros me referiré a uno de ellos...

 

se trata de una poesía que fotografío cada año que me he acercado por Santiago... en esta ocasión he dado un paso más para averiguar su significado:

 

-un cortado y una traducción... cuanto vale?

 

la persona que oye mis palabras se queda un tanto sorprendido, aunque como sucede en muchas otras ocasiones soy yo quien quedará sorprendido...

se trata del dueño del bar, la persona a la que el poeta/escritor -portugues- en su momento regaló esos versos que son prosa y que yo he ido fotografiando en algunas ocasiones.

 

como podéis ver aquí:

http://www.bicigarraf.com/blogs/35-el-camino-norte-por-sexta-vez-santiago.html#quisiera

 

el me dá el precio del cortado y sonrie mientras yo, serio, espero esa traducción...

en una servilleta de papel apunto lo que me dice, esta es su traducción:

 

Al Norte

Las cuevas

Donde corre el viento norte

hay una tristeza feliz

de la que se enorgullecen

Hay una sonrisa de niebla y bombas

cielo empedrado

o fértil nido

como una raíz aérea sometida a otra vida

Son tierras de color granito

batidas por el mar

es un horizonte implacable

A cada piedra un paso

un vino caliente

y el viento norte vuelve a soplar

Pongo una mano, una sonrisa y ya no sopla

levanto un vino y vuelve a soplar.

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no he encontrado algo mejor que describa Galicia

 


 

y esta es la despedida que me ha remitido Elena.

 

 

Mi segundo viaje en bici. Esta vez a Santiago, algo más especial.

Las despedidas me causan tristeza. En esta ocasión es una despedida de continuidad, un canto a la vida,  de seguir viviendo. Vivir sin sufrir.

En el camino, como no podía ser de otra forma, aparecen obstáculos, dificultades, imprevistos,  cansancio, dolor, agotamiento que te llevan a otros mundos indeseables.  Sin embargo,  también hay,  mucha alegría, gozo, placer, gratificación,  diversión y  Amor por lo que te ofrece la vida a través del camino. 

Es un camino del presente, es un camino de fe, constancia, disciplina.  Cortando vínculos con el pasado, lo que fue me sirvió,  hoy ya nada es igual. Es una llamada a “vivamos el presente”. Es un viaje iniciático, por su intensidad, por su rigor, por su esfuerzo. A través del camino descubres un poco más la persona que eres y  al otro. La convivencia busca equilibrios para  llegar a la meta.

Los paisajes majestuosos y  las playas con sus aguas bravas y su arena fina  te envuelven y transportan al universo.  Acabar el día zambulléndome en ellas era un placer. El contraste de las diferentes tierras y sus gentes,  apenas tienes tiempo de asimilar. Todo ocurre tan rápido. Ahora permanece en  la retina para su recuerdo.

Quiero agradecer públicamente y darle las gracias a Pepe, mi maestro,  por su  generosidad incondicional  y su dedicación en la preparación y guía en el viaje.  Con él he vivido veinte días maravillosos.

Hasta la próxima.

Elena


 

En ocasiones, quizás en demasiadas ocasiones, el destino te lleva a otros lugares donde ni las fotos son posibles. Eso a poco que lo penséis es y forma parte de la vida.