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El Camino a la 8
El Camino a la 8
Fecha publicación:  09/11/2016
Autor:  slow

El Camino, por octava vez.

 

Presentacion

El Traslado

Día 1 Pamplona-Torres del Rio

Día 2 Torres del Rio-Santo Domingo de la Calzada

Día 3 Santo Domingo de la Calzada-Burgos

Día 4 Burgos-Fromista

Día 5 Fromista-El Burgo Ranero

Día 6 El Burgo Ranero-Hospital de Orbigo

Día 7 Hospital de Orbigo-Ponferrada

Día 8 Ponferrada-Triacastela

Dia 9 Triacastela-Palas de Rei

Día 10 Palas de Rei-Santiago

La despedida

 


Presentación.

09/11/16

 

La ciudad como la vida tiene sus recorridos, sus reglas, su forma de seguir adelante.

 

Los túneles transportan personas gracias a máquinas infernales que se desplazan a intervalos precisos, algunas de esas máquinas ni tan siquiera están pilotadas por personas, algo más abajo otras máquinas, mas rápidas y potentes siguen cursos más lejanos que se escapan de la propia ciudad, en la superficie se pueden observar movimientos y trasiegos de máquinas y personas que escapan al raciocinio…

 

En unas y otras las personas apenas se miran apenas se ven apenas se escuchan.

 

Tal vez en el ambiente de un vagón como mucho se escucha una retahíla de frases que alguien pronuncia para obtener un fin, una recompensa. La retahíla resuena en esos espacios en el que el fondo sonoro es el crepitar del paso de los vagones sobre las vías y en el paso por los túneles…

https://www.youtube.com/watch?v=fsd1R74t8DM

(Tom Middleton - "Shinkansen")

Las miradas están clavadas en las pantallas, la música resuena en las orejas gracias a algo que hace que te evadas de lo real.

 

Porque te subes a uno de esos vagones?, porque te dejas llevar a un destino y que esperas en ese destino?

Esas son preguntas que no necesariamente tienen una respuesta o una única respuesta.

 

Alejada y paralela a la cornisa cantábrica existe una ruta a cientos de Km. del mar en la que existen paradas, existe un recorrido al margen del mundo habitual, allí no hay vagones allí no hay trasiegos allí apenas hay vehículos de dos ruedas pero si un recorrido preciso con paradas inequívocas, las personas se miran, se ven, se sonríen…

 

Lo extraño y muy difícil de ver es a personas permanentemente pegadas a una pantalla, en sus oídos no ves auriculares… nadie se te acerca con el ánimo de pedirte unas monedas… o para propiciar un engaño de baja intensidad… no se oye el crepitar de los vagones a su paso por unos túneles que allí en esa ruta existen siendo como son inexistentes en el mundo real.

 

Es otoño, la hoja cae lentamente del árbol y hay algo que se mueve en mi interior.

 

Elena tras dudar y mucho ha marcado el recorrido y yo, presto a complacerla y con ello complacerme, me he puesto a imaginar como será ese nuevo Camino desde Pamplona. 

 

El Camino en otoño, en las cercanías del invierno o en primavera tiene el plus de la soledad que siempre he añorado, el plus de los paisajes teñidos de la decrepitud del cambio de estación en la que la naturaleza se prepara para una nueva etapa, que, adormecida en otoño, muerta en invierno, revive en la primavera.

 

El Camino pleno de horizontes inmensos teñidos de nubes cambiantes, de cursos de agua recién renacidos por el efecto de las lluvias, de vientos fríos, secos, de luz imbricada en el hielo del cielo, líneas de luz blanca en el azul, nubes que pretenden seguir pegadas a una tierra que no permite con todas sus fuerzas que se eleven.

 

https://www.youtube.com/watch?v=8rq-DfIhAEA&index=1&list=PLHIbcF9OFjE-doOq0M18KK5e7vVSUIseo&spfreload=10

 

Active Child - Johnny Belinda

 

Eso es también lo que sucede en la vida en la que el otoño ya habita en mí y dará paso al invierno en unos años. Mientras eso sucede, miro al horizonte, intento intuir que hay allí al fondo, conocer que existe y se trama en ese espacio, intento saber que olores me llegarán, extiendo el brazo, mis manos y mis dedos como en otras ocasiones hasta doler… con tal de alcanzar lo imposible.

 

Ha nevado en la cornisa cantábrica, hay nieve en el paso de León a Galicia y la espero encontrar con ansia en la cruz de hierro, recuerdo como si fuera ayer aquel primer camino en soledad de aquel duro invierno en el que me encontré entre muchas otras cosas con la nieve en plenitud.

 

Allí vamos, al Camino.

 

Al Camino, por octava vez.

 

 


El Camino, por octava vez.

 

El Traslado.

 

11/11/16

 

Hoy faltan cincuenta días para que acabe el año, eso me ha hecho meditar que si habláramos de años y de personas tal vez podríamos pensar en que la vida ha pasado el ecuador de cualquiera de nosotros, solo algunos superan esa cifra de tres números.

 

Las bicis, el remolque y el equipaje los preparamos poco a poco, unos estaban en Barcelona y otros allá a cincuenta km. de los primeros, esa distancia la he recorrido escuchando el crepitar de los vagones mientras se deslizan por las vías que conducen a la ciudad y algo más tarde conduciendo por la ciudad.

 

Tras cargar todo ello en el coche, el rumbo preciso era fácil de seguir: camino de Zaragoza, desvío hasta Pamplona…

Lleida nos saluda en la noche temprana con sus luces, la vemos allí en el plano y recordamos como en algunas ocasiones hemos ciclado por su meseta…

 

Zaragoza es para mi un punto y aparte, de allí salió mi amuleto que llevo en el manillar de mi bici desde hace muchos años, primero fue amarillo, desde hace años es azul…

 

Subiendo junto al Ebro, oteo de soslayo el desvío del recorrido del invierno pasado en el que pasé por la mayoría de las provincias de Castilla-León y sus ciudades…

 

El coche continúa devorando km. en la ya noche cerrada cuando lo inevitable sucede… aparece una ciudad muy querida en lo que es un cruce de caminos: Pamplona nos acoge en el inicio de un nuevo amanecer: Hace frío, la ciudad callada sueña con el verano con una fecha mítica como la de hoy el 11 del 11 en la que un sorteo hace soñar a los hombres.

 

La noche se refleja en las aguas del Arga que inquietas recorren su destino y mi mente me gasta la mala pasada de ver esa imagen y con ella trasladarme al recuerdo... allí estoy cuando los ojos deciden cerrarse y dejar paso a la tranquilidad del sueño al que se le ha unido el cansancio y el bajón de la tensión que es el saber que todo, una vez más, empieza de nuevo.

 


 

12/11/16

 

El Camino, por octava vez.

 

Día 1 Pamplona-Torres del Río

 

 

La primera de las ciudades del Camino "Frances" en España nos recibe fría y húmeda, ayer mientras nos desplazábamos hasta nuestro descanso nocturno vimos muestras de lo que nos aguarda:

En el fondo del paisaje nieve en las alturas.

 

Tras levantarnos observamos tras los ventanales la inconfundible imagen de la ciudad nocturna que espera al día.

 

No tenemos prisa, tan solo estamos algo ansiosos por empezar algo que deseábamos hacer, el Camino recorre la ciudad junto a la muralla, la ciudad tenía tres barrios diferenciados que aún a los ojos del viajero se pueden distinguir... pero es casi de noche, pocos Pamplonicas circulan por sus calles algo oscuras en un sábado aletargado, el aire puro tiene esa claridad que le da el frío y la humedad de la proximidad de un río. Tampoco nosotros nos entretenemos en ello, el clima no invita... esperamos un poco más de día y algo menos de frío en un bar cerca de la salida de la ciudad, allí donde entregamos el coche que nos ha transportamos e iniciamos la marcha.

No recordaba el paseo que supone salir de la ciudad que recibe y despide al peregrino con dignidad y que le planta en la primera de las poblaciones que se alcanza en subida.

 

Allí al fondo el Alto del Perdón está banderilleado por esos molinos modernos que producen electricidad, nos acercamos lentamente a ellos a veces caminando y otras sobre las bicis mientras el ruido que producen cada vez es más perceptible. Las vistas hacia atrás son de película  y poco o nada puedes explicar sobre como deben de ser estos parajes nevados. Tal vez lo único que asalta a mi mente es que si lo estuvieran pensaría que eso forma parte de su verdadera esencia.

 

La bajada siendo delicada siempre supone, como todas, un alivio al esfuerzo realizado, pero si la primera de las “grandes bajadas” es un alivio a la primera de las subidas, si además esta se hace por asfalto es cuanto menos agradecida, asfalto que seguimos desde el alto por la derecha dado que ha llovido y el camino no está para muchos experimentos. Ya en el llano algo alejado de la ruta espera al peregrino una de las estrellas que nadie debería de perderse: Eunate.

 

Llegamos a Eunate a contrapie dado que al coger el asfalto nos hemos alejado algo de la ruta original, la ermita románica de planta octogonal del camino de las estrellas está situada en un valle, ese conjunto de piedra y armonía te transporta, a poco que te dejes, a otros tiempos.

Muchos la imaginan envuelta por la niebla, siempre que la he visto carecía de ella y en cambio me y nos ha regalado fotos realmente bonitas, más adelante en Obanos el Camino Aragonés converge con el Frances y ambos ya unidos atraviesan por el puente, quizás más bonito del Camino, sobre el Arga a la salida de Puente la Reina.

El Camino pasa por una esquina de Estella, no atraviesa la población y nosotros hemos decidido no hacer una pequeña incursión en su casco urbanos quedando pendiente el ver algo más de esa bonita población.

 

El Camino, plagado de pequeñas y grandes cosas brinda al viajero sorpresas impensables fuera del mismo como lo es Irache, las bodegas y su fuente de vino.

 

Elena ha tardado algún minuto en creérselo pero la realidad de las cosas no tiene dos caras y a partir de allí, tras subir al monasterio de Irache, hemos bajado hasta Los Arcos y con ello todo ha sido un devenir holgado en el tiempo, una pequeña lucha contra el tiempo y la luz del día que quería abandonarnos, tal vez por ello hemos realizado un pequeño sprint hasta la tranquila Torres del Río

 

Del Río?

 

Si, del río Linares, un nombre que evoca Andalucía.

 

Las fotos.

 

 

 

Motivos para un noveno Camino:

 

El paso por Pamplona

El paso por el centro de Estella

 


13/11/16

 

El Camino, por octava vez.

 

Día 2 Torres del Río-Santo Domingo de la Calzada

Decía un genio de este mundo que los caminos desconocidos son los que más cerca tenemos del corazón.

 

El Camino es una fábrica de sorpresas, algunas como las de ayer están en la obra del hombre, otras como las de hoy también lo están en la obra de la naturaleza.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Despuntaba el sol por la mañana, al fondo en el perfil del horizonte el sol amanece naranja teñido de lumbre.

 

 

 

Partíamos de las cercanías de un río y tras recorrer hacia el oeste unos  10km salía a nuestro paso una población heráldica y con historia: Viana.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Otros diez más allá y nos encontramos con un siempre presente, en la memoria, rio Ebro. Maravilloso río de dulces recuerdos…

 

Al otro lado Logroño espera al viajero, es aún temprano, las calles y las plazas aparecen aún algo desiertas, húmedas todavía por el rocío de la madrugada de un día igualmente gris.

y una neblina dulce se enreda en esa maravilla de parque que es el de la Grajera, entre los árboles que quiero ver centenarios las hojas pugnan con los pájaros que parecen un tanto fuera de lugar en una mañana que hace honor más al invierno que al otoño.

Tras una subida, la bajada te acerca a la población de Navarrete que a lo lejos parece desperezarse definitivamente, allí hemos hecho un tentempié que sabía a gloria.

 

Camino de Najera y su río que atravesamos en sentido perpendicular a su curso nos hemos relajado junto a su cauce mientras un tímido sol nos acariciaba suave.

 

Debía de cumplir con un encargo: el que me hice yo mismo.

 

En ocasiones el destino te cruza con personas que te llaman la atención, personas que tienen como apellido la población donde residen, personas públicas que lo fueron por su condición o por la desgracia que llamó a su puerta, y allí hemos ido, a comer a su pueblo para entregar algo que traía de mi lejana tierra.

 

Elena asiste al posible final de una historia que por extraña ahora no comentaré porque la considero inconclusa.

 

El Najerilla mientras tanto nos ha sacado leguas de ventaja, lo miro y pienso en esas millones de gotas de agua que como nosotros siguen su camino.

Nos acercamos a esa catedral nunca del todo valorada, con la entrega hemos perdido algo de tiempo y decidimos amoldarnos al asfalto.

El paso por Cirueña nos lleva por fin a nuestro destino de hoy cuando el cielo transformado en gris perla amenaza con obsequiarnos con sus recursos, allí está el remodelado albergue de peregrinos que en su momento fotografié cuando aquello era un sálvese quien pueda, hoy puedes cruzar la calle peatonal y en un establecimiento en el que se indica "lavandería" tienes ese servicio 24/24h.

 

Las fotos.

 

 

Motivos para un noveno Camino:

 

El paso por Pamplona

El paso por el centro de Estella

Azofra

 

 


14//11/16

 

El Camino, por octava vez.

 

Día 3 Santo Domingo de la Calzada-Burgos

 

Santo Domingo de la Calzada toma su nombre del santo y de su emplazamiento en la senda de las estrellas, ayer dejamos atrás Navarra y nos introducimos en La Rioja, hoy pasaremos y alcanzaremo la ciudad de Burgos.

La población se levanta húmeda y fría, vamos lentamente despertando de nuestro letargo caminamos casi de noche por unas calles algo apagadas de ruido, de transito, de personas.

El recorrido de hoy es fácil en su primera parte, la que nos lleva a Belorado que hacemos por asfalto.

 

No puedo dejar de recordar aquellas frases extraídas de una de las guías del camino, ayer se las recordaba a Elena, en su momento se las escribí a un amigo, luego las escribí en un libro del albergue cuatro cantones, dedicadas en aquel momento a Juan, sevillano, que prestó parte de su vida a hacer mas llevadera la vida de quienes en un segundo del tiempo pasábamos por el albergue donde colaboraba…

 

Decían aquellas frases algo así como;

 

                                Que la tierra se convierta en camino ante tus pasos

                                      Que el sol siempre cálido te de en la cara

                                        Que el viento dulce sople en tu espalda

                                      Que la lluvia caiga suave sobre tus campos

                                                  Que Dios te cuide en sus manos.

 

El Oeste manda asfalto hasta Vilafranca, por delante viene una de las maravillas de este mundo. Subimos, bajamos, volvemos a subir… este es el Camino de Santiago que corta a cuchillo todo lo que se interpone en su paso: pequeñas ondulaciones, ligeros valles que adormecen cursos de agua que dan vida a tierras condenadas a estar sedientas de por vida…

Villambista ofrece su torre un tanto torcida y por la que alguien pasó queriendo arreglarla colocándole un remate totalmente vertical y de esa manera algo que podría haber pasado en muchos casos desapercibido pasó a ser evidente… la imagen es cuanto menos llamativa, la miramos sonreímos, cabalgamos, buscamos y sentimos.

 

En Villafranca Montes de Oca la visita obligada se llama El Pájaro… mil veces pasaré y en todas y cada una me entretendré en este bar hasta que un día o cierre o no quieran atender al peregrino.

 

Pregunto a un camarero joven mientras miro de reojo al que se que es su dueño:

 

-Porque se le llama a este establecimiento “El pájaro”?

Le pillo desprevenido, no sabe que contestar y me da la primera de las respuestas que le viene a la cabeza…

Aprovecho a que pasa cerca el dueño volviendo a repreguntar sin ser atendido por ninguno de los dos.

 

Le explico a Elena que el nombre le viene de los primeros dueños del establecimiento –desconozco si existe afinidad familiar con el actual dueño- que provenientes de Nájera venían silbando cuando llegaron a la población, los lugareños les llamaron para referirse a ellos como los que silbaban como pájaros y de ahí surgió el nombre…

 

Y aquí empezaba, como siempre lo ha hecho un tramo que se debería de poder ver con los ojos del alma.

 

Los Montes de Oca son una autentica maravilla por todo lo que son y representan, la subida de rampas muy duras te obliga a descabalgar, en realidad yo tengo la teoría de que quien pasó por aquí el Camino era el autor de esa cubrición de reminiscencias árabes de la iglesia de la población fundada por Franceses… esa cubrición bella, simple, llamativa solo se puede apreciar con la primera luz del día y quien paso por aquí el Camino no quería que el peregrino dejara de admirar semejante barbaridad... por supuesto mi teoría no es real.

 

Pero hoy al igual que en días anteriores ha llovido y el camino no debe de estar practicable para quienes como nosotros no llevamos taco en las ruedas por lo que decidimos, a pesar de todo, seguir por carretera.

 

San Juan de Ortega guarda no solo la historia de uno de los santos promotores del Camino, también una de esas leyendas que en la antigüedad se perseguían con ahínco. Aquí existe uno de esos juegos de luz en el que en dos días del año se ilumina por unos minutos una de las figuras de la iglesia que da razón de ser a este lugar: un capitel que representa la anunciación.

 

San Juan de Ortega no nació en Ortega pero en realidad eso que más da. A poco que nos fijemos ya era un adelantado a su tiempo, en estos tiempos donde nada parece real y todo parece artificio y así de alguna manera pudo repetir ese fenómeno esotérico proveniente de los egipcios de fama mundial y que se puede ver igualmente en Abu Simbel.

Tras un alto, al fondo, la ciudad y el río que le acompaña: Burgos y el Arlanzón.

Mientras intentamos ver la catedral de Burgos que luce parcialmente encendida por un sol de oeste le explico a Elena que es el papamoscas, y la realidad de las dos catedrales que visitaremos: la de hoy y la de pasado mañana.

 

La Catedral de Burgos luce como la muralla de la ciudad que se sitúa a la misma alzada en calidad que su casco histórico.

Si, hemos disfrutado de la ciudad, cuidada y limpia.

 

 

 

 

 

 

 

 

Motivos para un noveno Camino:

 

El paso por Pamplona

El paso por el centro de Estella

Azofra

Los Montes de Oca

San Juan de Ortega

Atapuerca

La visita a la catedral como peregrinos y no como turistas de pago.

 

Las fotos.

 

 


15/11/16

 

El Camino, por octava vez.

 

Día 4 Burgos-Fromista

 

Poco o nada que decir de una ciudad cuyo paso es contradictorio… el río ofrece paz, sosiego, algo de ruido en su tráfico pero no duele, la imagen de la muralla a su justa distancia entre árboles que desposeídos de su vestimenta contrasta con lo que ofrece en su interior…

 

Una catedral increíble rodeada de comercios un tanto artificiales… blanca y gris, antes era monocolor hasta que la quisieron limpiar, ahora se ve lo autentico y lo autentico es que la piedra aún cuando procediera de la misma cantera no es la misma en toda la extensión del edificio puesto que la piedra por ser natural varía el tono y en este caso aún esa homogeneidad es más difícil puesto que la piedra procedía de diferentes canteras. Ahora buscamos lo imposible y por ello no entendemos que la imagen no sea igual en color...

 

La edificación no tiene artificios y añadidos, es un bloque monolítico que respeta, a pesar de sufrir mil remodelaciones, un orden único en el que no se ha cometido el error de la falta de homogeneidad en los acabados, en las fachadas, a diferencia de la planta, se ha respetado una simetría agradecida si bien no se ha podido evitar alguno de los elementos que la emborronan en su grandeza.

 

Elena y yo no hemos intentado entrar puesto que eso no es fácil sin contribuir a las arcas de la iglesia, ni tan solo peregrinando te escapas de ello, tan solo le he explicado que era el papamoscas y su reloj… se trata de una de las dos figuras que se escapan a la iconografía religiosa en el interior de la Catedral.

Nuestro camino continuaba siguiendo al Arlanzón camino de Rabe donde, como no, nos hemos detenido en su fuente y en un establecimiento singular donde una persona apoya y disfruta de todo lo que da el Camino, antes tenía el bar del pueblo ahora navega en su negocio intentando que el mismo alcance una velocidad de crucero al tiempo que regala y recibe...

Hornillos, minúscula población del Camino nos acoge en un silencio casi invernal.

 

Pasamos caminando buscando algo de vida, intentamos sentir que hay más allá de unas paredes herméticas que lanzan susurros y ladridos.

 

San Bol está en la nada, la construcción apenas se ve desde el Camino… en una ocasión me acerqué a comprobar lo que era, sin más, algo que tiene espíritu pero no vida… nada había allí y yo en cambio si que estaba.

La llegada a Hontanas recuerda a la de Belorado si bien los iniciados en esto del peregrinar sabemos que la llegada a esa magnifica población que crece y cobra vida en el verano es gracias y para el Camino.

Es en una de esas antenas, que se deberían de esconder puesto que representa ese mundo tecnológico del que deberíamos de estar a salvo en esa maravilla que es nuestro Camino, donde empieza la bajada y entrada al pueblo que hasta ese momento parece estar escondido de todo.

El desplome es brutal por inesperado, en la población nada recuerda al verano pero tampoco al invierno, aprovechamos esa circunstancia y nos entretenemos a tomar algo en un establecimiento, el único, abierto.

 

Nuevamente en el Camino, al igual que en San Bol, San Anton no te recibe con el espíritu que parece predicar, lo se… pido lo imposible pero al mismo tiempo pido lo real.

Lo imposible sería que hubiera quien o quienes se sacrificaran por….

Lo real es que cuando estos establecimientos se abren lo hacen con un plus de autenticidad que luego no encuentras y es en ese momento, mientras fotografío los símbolos que en esa preciosa ruina existen, cuando acuden a mi mente imágenes del Camino que están en contradicción y todo ello hace que me pregunte si a la octava viene la critica.

 

Lo diré claro y raso; Dios me libre de ello.

 

Castrojeriz es un pueblo delicioso que te prepara… que te alumbra, que te sonríe con una pizca de maldad, tiempo tienes de entender esa mirada y no es por sus calles, soportales en los que encuentras sombra y cobijo amen de su famosa ferretería… no, la población te mira con maldad porque sabe que te giraras a verla en unos km puesto que tras bajarte al valle te espera una de esas subidas donde pagar.

Así que recordando una ya entonces cara ajada, entro en la ferretería y le pido unas cámaras que no tiene... por los ojos del hombre envejecido han pasado miles de peregrinos, su tienda luce ese aroma que da el tener de todo, de más de lo que recuerda, de aquellas cosas que con el paso de los años los peregrinos han dejado de pedir pero que están allí en recuerdo de aquellos tiempos.

 

Me acompaña hasta la puerta al tiempo que le pregunto:

 

-Y el relevo?

-Nadie quiere trabajar en algo tan sacrificado..

-pero siempre habrá un sobrino, un nieto...

-nada, cierra los ojos, hace un gesto de rendición

-Y dígame, concluyo, se que hay un desvió para evitar la cuesta de Mosterales.

-Una luz en la cara al tiempo que explica lo que en muchas ocasiones ha explicado, la luz en la cara tiene un nombre: ayudar.

Caminas, camino, caminamos con la vista pegada al suelo, disfrutamos del momento que buscamos y que no es otro que el disfrutar siendo humildes y solo es el Camino quien consigue esa sensación… en lo alto sopla el aire que contradice el calor y sudor que hemos ido generando, desde lo alto junto a una pequeña área de servicio el viento y el frío se apoderan de nosotros mientras Castrojeriz se ríe de nosotros porque lo ha logrado una vez más: el peregrino desde lo alto de Mosterales ha vuelto la vista atrás para dedicarle a la población una última mirada, el peregrino no lo ve porque ve y sigue viendo con los ojos de la cara pero la población le ha guiñado un ojo al tiempo que le ha deseado lo mejor.

Esta era la crónica que hubiera podido escribir de no ver esa luz en la cara de un hombre que su vida tiene apellido de ayudar, en lugar de ello seguimos las muestras y pistas de ese Señor que trabaja y da con sus huesos en el final de un negocio tan necesario como el albergue que se encuentra a una decena de metros allí en un pueblo amoldado en una montaña en la que se alza lo que queda de un castillo... ese hombre, el dueño de la ferretería de Castrojeriz. El tan solo parece reclamar algo de paz y un final digno a su vida: su vida no es otra que su negocio centenario.

 

El Pisuerga baja tremendo ya en la provincia de Palencia, allí aparece una de las partes duras del Camino tan solo distraída por alguna población de imposible olvido.

 

Si Boadilla del Camino es una población magnifica, Fromista, junto al canal de castilla  le hace una cruel y desmedida competencia.

 

Motivos para un noveno Camino:

 

El paso por Pamplona

El paso por el centro de Estella

Azofra

Los Montes de Oca

San Juan de Ortega

Atapuerca

La visita a la catedral como peregrinos y no como turistas de pago.

La cuesta de Mosterales

El paseo junto al canal de castilla

 

Las fotos.

 

 


16/11/16

 

Día 5 Fromista – El Burgo Ranero

 

 

Fromista enseña orgullosa su patrimonio, aquí hay tres monumentos de primer orden como son su remodelada ermita de San Martín, próxima a esta hay una iglesia que siempre me ha llamado la atención la de San Pedro sobre todo por lo que representa una remodelación y remonta de un edificio histórico adaptado a la necesidad de los tiempos y por último, como no, allí hay que hacer honor a una de esas obras desconocidas por muchos, que representó un proyecto hercúleo que como muchos no se finalizó y que no era otro que el unir Segovia con Reinosa pero no por carretera o ferrocarril si no por agua: El Canal de Castilla.

 

La Tierra de Campos se estremece ante nosotros, los horizontes planos se combinan con un cielo que quiere caer sobre ti, que no sabe estar sin molestar que una y otra vez demanda atención, la boveda celeste parece decirte que no importa tanto que el monótono paisaje te seduzca poco, puesto que allí está el cielo que reclama su protagonismo, tu pensamientos y tu mirada.

Villalcazar de Sirga dice albergar “la catedral de los templarios” no recuerdo haber entrado en ella, Santa María la Blanca a mi no me parece para tanto, en realidad el edificio está francamente mal proporcionado pero no por ello hay que restarle valor a un edificio que demanda, casi grita, una remodelación por lo menos en cuanto a su exterior y desde hace años…

Carrión de los Condes es una magnifica población, allí se encuentra un monasterio que vemos a la salida junto al río Carrion, lo recuerdo… recuerdo a San Zoilo, que fue un santo cordobés un tanto peculiar puesto que su historia no solo no deja indiferente, parece irreal si no fuera porque se trata de la vida de un Santo.

Allí existe en la lejanía aquella encina que se ríe de nosotros, de los millones que han pasado antes que nosotros, de los que vendrán después, allí está, casi nadie la visita, todos la ven. Es un árbol que acongoja al viajero peregrino que encuentra pocos atractivos en esos diecisiete km. en los que ve ese árbol que ausente del camino es su referencia, la etapa de soledad se acaba momentáneamente cuando dejas de divisar el árbol y te distraes con la aparición de  Calzadilla de la Cueza que a la manera de Hontanas está agazapada bajo el relieve tramposo de la estepa.

 

Las construcciones, cada vez menos, llaman la atención por su construcción que es o parece cuanto menos provisional aunque duren mucho más que algunas mucho más modernas pero no por ello dejas de preguntarte como es posible que estén allí esas casas de paredes de barro y paja y no desaparezcan por un viento que transporta agua, hielo y nieve que ningún bien le pueden producir.

Es esta una tierra de templarios, de ordenes que se hunden en la historia con fines dispares, cruces de diferentes formas y simbologías asaltan nuestra mirada, Terradillos es fiel reflejo de ello, hay quien se empeña en que la tradición no sucumba a la modernidad y nosotros minúsculos personajes de una minúscula historia tan solo podemos señalar y celebrar que, a pesar de todo, ese todo aún existe en el camino de los dioses.

 

A Sahagún llega el camino que proviene de Madrid, un camino un tanto artificial desde el punto de vista histórico, pero Camino al fin y al cabo que nutre que apoya, que como un afluente más hace más grande y caudaloso el Camino. Aquí la Tierra de Campos y Palencia han quedado atrás, El Páramo de León con ser lo mismo no es igual, la tierra alta Leonesa nos da una bienvenida fría y letárgica, nada se mueve ni se escucha sobre esta tierra salvo nosotros.

 

Todos sabemos que existe el gótico, el románico, que hay órdenes arquitectónicos que marcan y sitúan una época, en Sahagún el románico se trastorna en mudéjar enriqueciéndolo con una decoración inusual en ladrillo y sobre todo con una altura imposible. Allí hemos comido sin reparar mucho en ese arte que merece algo más que una mirada.

 

Alto es el Camino que discurre cerca del cielo, la altura de estas tierras se acerca al millar de metros sobre el nivel del mar y no es difícil entender que aún en Noviembre los fríos son normales y sensibles en nuestro cuerpo que, un tanto aterido, reclama calor.

El viento, siempre presente, trastoca el devenir de dos peregrinos que sobre sus monturas desbrozan kilómetros en pos de un horizonte plano que al fondo parece desvanecerse, allí las nubes engullen una línea curva tan difusa como inalcanzable.

Poco quedaba del paisaje monótono, auténtica prueba de entereza a la que se somete al peregrino, El Burgo Ranero es la última población en el día de hoy en la que el día moría como nacía, con un cielo y una luna increíbles.

Motivos para un noveno Camino:

 

El paso por Pamplona

El paso por el centro de Estella

Azofra

Los Montes de Oca

San Juan de Ortega

Atapuerca

La visita a la catedral como peregrinos y no como turistas de pago.

La cuesta de Mosterales

El paseo junto al canal de castilla

El arte romanico/mudejar de Sahagun

 

Las fotos

 

 


17//11/16

 

Día 6 El Burgo Ranero- Hospital de Orbigo

 

Ayer el Burgo nos obsequió con una fantástica puesta de sol, tal vez era una despedida a lo que nos venía por delante, en cualquier caso fue un nuevo premio a este nuestro Camino.

A El Burgo Ranero el Camino le da vida, nosotros pobres peregrinos sin ventura salimos de la población cuando el sol apenas es real, aquí reina la calma y el sosiego. En una tienda de campaña junto al albergue descansa un peregrino particular y algo fuera de nuestro mundo normal, allí ha pasado la noche a una temperatura a la que casi ninguno se acostumbra a dormir: 0º, un perro es su compañía, la caridad parece que sea su subsistencia, es de Barcelona o eso dice, allí se ha quedado con su mundo.

 

Mansilla, población cuyo nombre fue modificado por el devenir de los tiempos, debe su apellido a una feria de ganado muy importante y popular de otros tiempos que ya quedaron atrás, quizás eso le llegue nuevamente si decide volver a plantearse el cambiar de nuevo el apellido cuando por el motivo que sea se vea políticamente incorrecto tratar así a las mulas.

 

(risas)

 

A veces tengo la sensación, cuando hago el Camino, que aquí cada día existen múltiples atractivos, que esto es como una enorme atracción de sorpresas en las que se combinan las históricas, las religiosas, las culturales, las gastronómicas, las paisajísticas… o la de las mulas.

 

El río Esla, que tuvo mucho que ver con los Astures y con Mansilla, se atraviesa a la salida de la población, su puente tuvo que ser restaurado, reforzado y reformado en muchas ocasiones de su existencia desde la época romana.

Caminantes y caballeros debían de pasar ríos imposibles de vadear, por ello existía la obligación del pago por cruzar puentes, era lo que se conocía como el pontazgo, el pontazgo era un impuesto del medievo que recaudaba el clero, el señor o la corona, este era el caso del de Mansilla y sobre todo el más conocido Puente de Villarente construido sobre el río Porma.

 

No se si muchos peregrinos conocen algo único que existe aquí como lo es una historia de amor, una leyenda que tiene como protagonista el puente. Bajo el mismo dos manos labradas en la roca son la prueba de aquella leyenda que fue historia de amor.

 

León, la ciudad dos veces milenaria me arranca una sonrisa, no solo porque se llega en bajada, también por lo que significa pasar por ella, esa combinación de historias en la historia, esa combinación del pasado cuyos capítulos algunos no quieren recordar por ser vergonzantes a nuestros ojos de hoy que no de aquellos ojos de la época.

La catedral siempre por acabar, como tantas otras de esta nuestra piel de toro, aguarda impasible la visita del viajero, atesora entre sus muros parte del legado arquitectónico de un gótico tardío y exuberante. Recuerdo el segundo de los viajes en soledad… allí ya tenía una frase celebre al referirme a algunos de los edificios del Camino: es un pastiche decía…

¿Desde cuando una catedral gótica tiene reloj en su fachada?

No todos los peregrinos saben que ese reloj, el que se ve en la fachada, es una replica del original que a su vez es hermano del instalado en la catedral de Oviedo.

 

Recuerdo las cristaleras y a mi mente le asalta una pregunta: que debían de sentir aquellos peregrinos que buscando su final en Santiago se encontraban con construcciones como esa catedral aún a medio construir?

 

Si las fachadas o alguna de sus torres son de dudosa factura que decir de las cristaleras más importantes del mundo? En las que los mensajes y la situación de las diferentes representaciones obedecen a ritmos claros y concretos…

Todo.

 

 

 

 

La Iglesia parece renegar del peregrino, al que no le da la oportunidad de vivir la catedral sin pagar por realizar una visita que siempre es muy rápida, tardes el tiempo que tardes en ella, se convierte en un vergonzante rechazo a participar en lo que no debieras de perderte.

 

El Camino… quien pase por el y ni tan solo se pare a pensar que podía significar esa explosión de edificaciones, paisajes, ciudades y gentes en su propia historia poco o nada entenderán de lo que realmente es…

 

Que valor le podemos dar una obra del genio catalán cercana como está a esa explosión de arquitectura francesa?

El palacio o casa Botines conocido sobre todo por quien fue su autor, rivaliza en la plaza mayor con otras edificaciones guardando la proporción en altura, aquí ya se aprecia una de las trampas que ideó Gaudí para evitar el impacto visual: la creación de un patio ingles en una parte de la edificación para ganar una planta y evitarla en altura.

Tras comer en la Virgen del Camino la ruta da dos alternativas a la salida de León y yo en algún momento me aficione a la de Villar de Mazarife por ser una variante rural de pequeñas poblaciones y alejada de una infame nacional junto a la cual discurre la otra variante.

 

Villar de Mazarife era conocido hace años, al igual que otras localidades del Camino, por su gastronomía. Allí existe el cocido de Rosy y los pueblos de nombres de pasado realmente agrícola.

En el jardín del establecimiento hay una bici, tal vez en recuerdo de los miles de peregrinos y ciclistas que se tumbaron en su césped o que aligeraron el dolor de sus ampollas o el calor del duro verano en el estanque que allí existe.... Rosy está mayor pero aún guarda tras su mirada la visión de miles de peregrinos a los que ayudó en su momento… Ahora el Camino ya no pasa por delante del mesón y es que en realidad nunca pasaba por allí, alguien lo hizo pasar ganándose, tal vez, una merecida critica por ello.

 

Hospital de Orbigo, junto al río del mismo nombre es el descanso merecido de tanta visión, disfrute y vivencia.

Y si ayer, El burgo nos regalaba una puesta de sol magnifica, que decir de la del  Hospital de Orbigo?

Un cielo que ruge rojos y amarillos infinitos... impresionate.

 

Motivos para un noveno Camino:

 

El paso por Pamplona

El paso por el centro de Estella

Azofra

Los Montes de Oca

San Juan de Ortega

Atapuerca

La visita a las catedrales de Burgos y León como peregrinos y no como turistas de pago.

La cuesta de Mosterales

El paseo junto al canal de castilla

El arte romanico/mudejar de Sahagun

El descubrimiento de dos manos en el sillar del puente de Villarente

 

Las fotos

 

 

 


18/11/16

 

Día 7 Hospital de Orbigo - Ponferrada

 

Decía un genio de esto del escribir que el paisaje es memoria, que el paisaje sostiene las huellas del pasado, el paisaje sobrevive a la existencia de quien lo mira. Esto es lo que hoy, primer día en el que afrontamos una de las subidas reales del Camino, he sentido.

En la mañana la aproximación a Astorga se hace en llano mientras que la ciudad en lo alto, amurallada en su momento, espera a dos viajeros algo inquietos.

Un paso más…

 

La salida de Astorga está mediatizada por otro de los edificios emblemáticos del Camino ahora en obras… en alguna ocasión escribí que ese edificio, meticulosamente pensado, abordaba las formas y los modos….

Las formas en las que el visitante podía visitar al Obispo de la ciudad y el modo en el que debía de hacerlo.

Allí la verja me impide hacer una foto, allí estamos con un cielo amenazante cuando un operario de las obras viene a buscar alguna cosa, me ve con la cámara y consciente de mi intención y frustración me deja pasar al patio para hacer unas fotos... cuando se va me lo dice y yo lo anoto mentalmente:

.........."estan haciendo una remodelación de unas salas que antes no se enseñaban al publico en la parte del edificio de Gaudí"....

y añade

....será digno de ver.........

La catedral al lado del edificio cuyo autor de una parte es Gaudí sigue pareciéndome un edificio sin mucho sentido que debiera no se como, en mi opinión, de repensarse.

 

La salida de la bonita Astorga tiene trampa, te esperas una subida, si, con algo de inquietud la esperas, pero la sorpresa es que es en bajada, la subida a esa maravilla llena de simbolismo no empieza hasta pasado un tiempo… estas son otras de las cosas del Camino que parece querer jugar con el peregrino con estas y otras circunstancias.

 

La Maragatería comienza a desvelarse con la subida, allí existe la aproximación a la montaña, allí existen algunos de los pueblos que siendo increíblemente bonitos, la actividad turística se empeña en malograrlos…

No pasamos por ellos, seguimos la senda conscientes de que lo que viene por delante tendrá su dificultad. Rabanal del Camino, famoso por su misa cantada, por su cocido maragato y por su situación al pie de una montaña mítica en el Camino ha sido el momentáneo descanso de un día duro, allí nada había abierto hasta que una persona nos ha dicho que tal vez podríamos comer en el albergue del Pilar.

Madrileños de origen nos han desvelado que el nombre no era por nada relacionado con Zaragoza o Aragón sino más bien porque el nombre inicialmente escogido no era del agrado de su dueña, allí, mientras comíamos nos ha explicado la madre de su dueña que hoy en día es su hija, verdadera impulsora del albergue, que estaba haciendo el Camino, su pasión, mientras que ella tan solo aguardaba su vuelta.

 

Nuevamente en ruta, el paisaje apenas cambia, soporta el paso del viajero y el de su existencia, tu lo miras, el apenas ha cambiado pero tu si, por eso quizás es por lo que te parece distinto y en ocasiones no lo reconoces.

La subida a la cruz de hierro es para mi uno de los hitos del Camino, allí se produce nuevamente ese falso sentimiento de alcanzar lo que luego a continuación pierdes… como en la vida.

 

                                                     Siempre crees ganar siempre estás perdiendo.

 

Foncebadon es un paso hacia lo alto, en la Cruz el montículo de piedras lentamente sigue creciendo por el aporte de los que como nosotros rendimos nuestro presente a la costumbre, a la tradición, a la esperanza…

En algún momento esa cruz será alcanzada por la mano de un peregrino, tal vez, en ese momento se ponga en marcha una nueva tradición: la de tocar la cruz como sucede en el pórtico de la catedral de Santiago o quizás no y alguien la coloque en otro soporte que unido al que ahora existe la alce más cerca del cielo…

 

La bajada con ser especial no está exenta de peligro en una época del año en el que la nieve, pero sobre todo el hielo es presente puesto que estamos en la cara norte de una montaña que se eleva por encima de los 1500m.

 

Molinaseca al fondo a lo lejos no sabe lo cerca que estamos de ella cuando a velocidades casi de vertigo, nos dejamos caer y a coger frío por la falta de esfuerzo.

 

Recogidos sobre una mesa nos miramos sin decir palabra, inmersos en nuestros propios pensamientos, en nuestra mirada perdida y desconsolada, gélida y blanca, en el gesto inexpresivo que da el frío y el dolor en la cara y en las manos o en los pies mientras comenzamos a recuperar el sentir de los dedos de esas partes de nuestra anatomía como partes de nuestro ser.

 

 

 

 

                                    Ponferrada es un final generoso, digno y lleno de simbolismo.

Motivos para un noveno Camino:

 

El paso por Pamplona

El paso por el centro de Estella

Azofra

Los Montes de Oca

San Juan de Ortega

Atapuerca

La visita a las catedrales de Burgos y León como peregrinos y no como turistas de pago.

La cuesta de Mosterales

El paseo junto al canal de castilla

El arte romanico/mudejar de Sahagun

El descubrimiento de dos manos en el sillar del puente de Villarente

La visita al Palacio Episcopal de Gaudí en Astorga cuando este remodelado

 

 

Las fotos

 

 

 

 


19/11/16

 

Día 8 Ponferrada-Triacastela

 

Hay días en el que el cielo manda señales inequívocas. Tu no las ves pero el cielo las pone a tu alcance.

Ponferrada sigue sorprendiendo, es fácil entender que podían llegar a sentir los peregrinos medievales cuando llegaban a una entonces ciudad llena de vida y encontraban un castillo que debería de impactarles tanto o más que los monumentos religiosos que visitaban con mayor o menor fortuna.

 

Entonces se sorprendían y ahora eso nos sigue sorprendiendo, se trata de un castillo tan enorme como maravilloso, una fortaleza de gran talla construido por los templarios, su situación en el camino en el que los peregrinos se debían de enfrentar no solo a los males de la salud, de los animales salvajes o la de los hombres… se acrecentaba con la necesidad de pasar por las altas cumbres… se dice que ahora hace menos frío que hace años, no se si esto es cierto pero lo que se con seguridad es que eran más débiles, estaban peor preparados y alimentados, no tenían las fibras, tejidos, ropas o calzado por no decir los conocimientos o las facilidades y apoyo de todo tipo que tenemos los peregrinos de ahora.

 

Es de noche y hace frío, en una panadería abierta antes de las ocho de la mañana esperamos la luz del día, nada en esos momentos nos hacía presagiar que estábamos ante una etapa que nos iba a hacer recordar aquellas calamidades. La naturaleza nos las tenía bien guardadas y poco podíamos imaginar que desde el cielo caería de todo: lluvia, aguanieve, viento… frío.

 

Mientras se hace el día le doy a elegir, medio en broma, a Elena entre tres posibilidades para pasar el Cebreiro…

 

La de los peregrinos que es imposible hacer con nuestras monturas

La de la bicicleta que es dura y que no permite comer hasta O Cebreiro

La de pepe…

 

Nos reímos un rato, recuerdo como en viajes anteriores ejercía de prestidigitador ante una audiencia tan inexistente como muda… en cambio Elena escogía rápidamente “la de pepe”, la ruta que pasa por la antigua nacional VI.

Y así, si más miramiento, salimos en busca de Cacabelos, por la que pasamos suavemente y a continuación  por Vilafranca del Bierzo donde nos detenemos a comprobar que lentamente la población va recuperando un pasado incierto…

Allí, tras una nueva parada en El Sevilla, afrontamos la subida.

 

Recuerdo y ejerzo el trayecto que atraviesa el túnel prohibido para peatones pero no para las bicis y el perfil junto al carril de peatones de peregrinos no engaña: es de lenta y suave subida.

 

                                     Se trata entonces de no pensar, se trata de imaginar y creer…

 

Los pueblos, las aldeas ya enseñan su imagen gallega y la autovía siempre presente te manda ruidos, paso de veloces imágenes que parecen y desaparecen: son coches, autobuses y camiones… es ese el juego.

 

Me equivoco puesto que antes de llegar a Ambasmestas deberíamos de habernos desviado por la aún más antigua nacional VI que no es la actual nacional VI y eso se traduce en que en Ruitelan bajamos como demonios una altura que no deberíamos de haber subido.

Tras esa bajada, la subida que no ceja, que brinda imágenes equivocas de una autovía que tiene dos carriles por sentido a dos niveles, uno de ida, el otro de vuelta… y el esperar el fin.

 

Nada hay nuevo sobre el cielo que empieza a mojarnos mientras esperamos una curva tras otra, nada nuevo sobre la tierra que se niega a dar el respiro y este solo llegará cuando estemos a punto de divisar Piedrafita del Cebreiro no si antes producirse uno de esos hechos que recordaba: que la nacional alcanza una altura mayor que la de la autovía…

 

Tras comer, sacamos nuestras prendas de abrigo que refuerzan las impermeables, allí en lo alto hay niebla y el viento algo presente hasta entonces se va embalando cada vez un poco más.

 

Subimos, seguimos subiendo hasta divisar, allí a lo lejos, la pequeña población de O Cebreiro donde hay una iglesia en la que reposa uno de los “hacedores” del Camino tal y como hoy lo conocemos.

Viento, agua, frío son los acompañantes que tenemos hasta el segundo de los altos: el de San Roque, allí empezamos a pensar en la verdadera dureza del día que nos impide tener calor y sobre todo sentir que estamos a merced de los elementos…

Vemos a algún caminante que vuelve sobre sus pasos con tal de concluir el día pero no pensamos en esos momentos en que la dureza se convertirá en extrema

Ello sucede a partir del alto del Poio.

 

La bajada no solo no llega, se hace imposible.

 

Dos ciclistas caminan junto a sus monturas que cargadas les sirven de apoyo, apenas pueden caminar hacia abajo, el viento acompañado de agua que en ocasiones es granizo y aguanieve los zarandea por el ancho de la carretera y en ocasiones los saca de esta y el avance cuesta abajo no es penoso, es infernal.

 

El tiempo va pasando y tan solo acude una idea a la mente del que tiene más experiencia: mas abajo estará mejor, debemos de bajar. Se lo grito en repetidas ocasiones a Elena que apenas puede oirme, nada escucho yo de su boca, tan solo intuyo temor.

 

 

 

La verdad es que cuando escribo esta crónica pienso en que no teníamos otra posibilidad.

 

Sube un coche que nos hace luces, cuando nos sobrepasa veo en un lateral: 112.

 

Pienso que tal vez sube en ayuda de algunos caminantes que no tienen bici a la que agarrarse, ruedas que le faciliten seguir bajando, frenos que no pueden cumplir su función.

 

El tiempo sigue pasando, al día siguiente nos enteraríamos que las rachas de viento superaban los ciento veinte km por hora pero en esos momentos en el que el día pasaba del gris cerrado al negro sin piedad poco o nada nos importa eso, en esos momentos tan solo vemos que nuestra velocidad caminando en el mejor de los casos apenas supera los tres km a la hora y que evidentemente llegaremos en noche cerrada.

 

El coche del 112 nos vuelve a pasar mientras baja, desconocemos si ha socorrido a alguien y echamos de menos que su conductor tan solo que se hubiera parado y nos hubiera preguntado sobre nuestro estado.

 

Nuestro estado era muy simple de describir: en cuanto al estado físico ni la ropa ni ningún impermeable del mundo hubiera impedido estar absolutamente mojados, ateridos por el frío de una tormenta que dejaba tras nosotros las aldeas y pueblos sin electricidad y en cuanto al estado mental hay una cierta disparidad sobre lo vivido.

 

Triacastela en silencio nos recibe lloviendo y tan solo una estufa de pellet y la calidez de un albergue privado es el inicio de una recuperación del cuerpo y sobre todo de la mente.

 

 

Motivos para un noveno Camino:

 

El paso por Pamplona

El paso por el centro de Estella

Azofra

Los Montes de Oca

San Juan de Ortega

Atapuerca

La visita a las catedrales de Burgos y León como peregrinos y no como turistas de pago.

La cuesta de Mosterales

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El arte romanico/mudejar de Sahagun

El descubrimiento de dos manos en el sillar del puente de Villarente

La visita al Palacio Episcopal de Gaudí en Astorga cuando este remodelado.

La bajada a Triacastela desde el alto del Poio-

 

Hoy hay mucho texto y pocas fotos…

 

Tras el último alto no era posible dejar de coger, con fuerza, el manillar de la bici, soltarlo era un riesgo imposible de asumir.

 

las fotos

 

 

 


20/11/16

 

Día 9 Triacastela-Palas de Rei

 

Triacastela se levanta amenazante desayunamos y tras iniciar la marcha  la lluvia que ha estado cayendo durante la noche nos acompaña buena parte de la mañana.

 

Es hoy uno de esos días de los que no esperas gran cosa, Galicia se muestra como es: ayer nos acogió con un temporal y hoy cae la lluvia y muestra el verde gallego…

El paso por Samos con lluvia continua no invita a detenernos, tampoco lo hace el día festivo en el que todo parece cerrado

 

Sarria es un alto en el camino lluvioso que nos invita a tomar algo caliente mientras el sol inicia una timida lucha contra las nubes

Sigue cayendo el agua mientras iniciamos una vez más el descenso a uno de los múltiples ríos que se atraviesan en Galicia y en mi mente nace la idea de la llegada que espero mojada, de lluvia intensa, de imágenes solitarias…

 

Circulamos en esos vaivenes a los que te somete Galicia, en ocasiones parece que vamos muy bajos, en otras los horizontes tamizados por la niebla son presentes a nuestros ojos

 

Y los km y las horas van pasando… 

 

Pero no por ello la ruta está exenta de atractivos aunque para mi estén algo concentrados, ese es el caso del paso por el río Miño, también es el caso de esa iglesia construida a pedazos al otro lado del río en Portomarin

Comemos a la salida del pueblo y le comento a Elena lo que viene por delante… lo recuerdo muy bien, es una de las cosas que no te esperas o imaginas… una subida que no se acaba, que no parece que deba o pueda existir.

El sol le gana la partida a la lluvia y hay un atisbo de tregua que nos permite afrontar la subida a Ligonde por donde pasamos tras mil y una aldeas rurales.

El Camino serpentea, se hace enorme a la vista del viajero, no parece que aparezca su final en el día de hoy, los km. parecen alargarse hasta que llegas a la nacional, allí debes de escoger ir por la senda que juega con la carretera o directamente por ella alcanzar un Palas de Rei aún lejano.

Algo cansados del día decidimos olvidarnos del barro y nos pegamos al asfalto donde nos esperan los consabidos toboganes hasta el final del día.

 

Motivos para un noveno Camino:

 

El paso por Pamplona

El paso por el centro de Estella

Azofra

Los Montes de Oca

San Juan de Ortega

Atapuerca

La visita a las catedrales de Burgos y León como peregrinos y no como turistas de pago.

La cuesta de Mosterales

El paseo junto al canal de castilla

El arte romanico/mudejar de Sahagun

El descubrimiento de dos manos en el sillar del puente de Villarente

La visita al Palacio Episcopal de Gaudí en Astorga cuando este remodelado.

La bajada a Triacastela desde el alto del Poio-

La visita a Samos

 

 

Las fotos

 

 

 

 


21/11/16

 

Día 10 Palas de Rei-Santiago

 

Todo tiene un fin

 

Es algo que la vida te enseña, en muchas circunstancias no estás preparado para ello pero la realidad es que la vida te lo recuerda continuamente.

 

Los viajes también lo tienen... su fin.

 

Llovía y salía el sol y yo empezaba a rezar. Buscaba con ello que el fin fuera lo mas digno posible que en mi caso era imaginar un final con lluvia, con agua torrencial sobre la ciudad.

Ha llovido si, ha habido una lucha entre el sol y las nubes y a ratos ganaba uno y a ratos ganaba el otro…

Finalmente el agua recorría esas llagas que hay entre las piedras millones de veces pisoteadas por el hombre, millones de veces deseadas por el peregrino. Es el suelo de la ciudad de Santiago.

 

La mañana lluviosa se alzaba ante nosotros tras desayunar cerca del albergue.

 

En marcha en la sucesión de ríos destaca el Pambre, rio singular y muy bello, tras el Melide no invita a pulpo a esas horas de la mañana pero si a chocolate en un momento en el que la lluvia me hacía muy feliz.

 

En Arzua se presiente lo que se confirma en O Pedrouzo y se sufre en el acercamiento a Santa Irene: la ciudad.

 

 

 

 

 

 

 

 

En un quiebro nunca del todo valorado mezclas naturaleza con tecnología: el bosque y el aeropuerto cuyo nombre tiene rigor histórico en la leyenda de la fundación de la población en la que los peregrinos se lavaban antes del asalto final

 

La localización de lo que conocemos como monte do Gozo no es necesariamente la que los peregrinos tenían como el referente desde el cual decían ver la catedral… pero a nosotros, peregrinos modernos tanto nos da… sabemos que allí al fondo hay una escalera que debemos de esquivar si vamos sobre nuestras monturas, al final de la escalera tan solo una carretera y una rotonda nos separa de un letrero mágico que hace en ocasiones… llorar a quien lo ve comenzando lo que será un tramo iniciatico.

 

La preparación a ese tramo vengas de donde vengas casi siempre es en subida y a mi mente le asalta una frase mil veces recordada y tan solo a veces pronunciada

 

Solo el que cree llegará.

 

La lluvia parece querer caer con fuerza en esos momentos sin conseguirlo cuando pasamos cerca de una ermita: la de San Lazaro, algo más allá los albergues más antiguos y alguno más moderno se suceden pero no alcanzan a llamar nuestra atención.

 

Tan solo un cruce con una fuente en un costado lo consigue y una placa que señala una entrada: Porta do Camiño y una calle: Rua das Casas Reais hace que entres definitivamente en ese tramo iniciatico que culmina en una plaza.

 

En esa calle encuentras las claves que te adentran en un torbellino, las fachadas de piedra te siguen mirando como a uno más sabiendo que eres único, las piedras del suelo recogen la escorrentía del agua y por sus llagas la conducen a un final concebido y calculado y tu, pobre hombre, ser que pasas por allí, te vas haciendo pequeño.

 

La Capela das Animas sigue impertérrita con su fachada a espaldas del viajero mostrando al creyente otro final que el deseado

Allí, junto a la capilla al otro lado de la calle la ciudad destila otro pasado: un pasado árabe.

 

Algún día se le debería de cambiar el nombre a la plaza Cervantes por el suyo original, se haría justicia a la historia y tal vez sería una oportunidad para hacerle también justicia a tan insigne escritor. Allí en la plaza sigue existiendo algo único y aleccionador, lo vi hace más de veinte años y lo he visto en mi paso: la degeneración de la salud del hombre en manos de la enfermedad, del alcohol, de las drogas.

En clara bajada la Rua da Acibechería te transporta a la siguiente parada del cielo… allí está el túnel por el que me juré pasar siempre que no me lo impidieran, la primera vez que pasé llevaba en mi mente tal excitación que ni recordaba que allí habían escaleras, y no pocos peldaños…

 

 

 

 

 

Desde entonces ese paso ha sido el final del tramo iniciatico que culmina en una explosión interior con nombre de lo que significa, se trata de una plaza…

 

 

 

 

 

 

su nombre: Obradoiro

 

Obradoiro de que… de piedra.

 

Piedra hay en la plaza, en la fachada permanentemente en obras desde hace años, en los edificios que la limitan y a la que se asoman.

 

Piedra, solo piedra, Obradoiro de Piedra.

 

 

Motivos para un noveno Camino:

 

El paso por Pamplona

El paso por el centro de Estella

Azofra

Los Montes de Oca

San Juan de Ortega

Atapuerca

La visita a las catedrales de Burgos y León como peregrinos y no como turistas de pago.

La cuesta de Mosterales

El paseo junto al canal de castilla

El arte romanico/mudejar de Sahagun

El descubrimiento de dos manos en el sillar del puente de Villarente

La visita al Palacio Episcopal de Gaudí en Astorga cuando este remodelado.

La bajada a Triacastela desde el alto del Poio-

La visita a Samos

El paso junto a Ribadisio

La lluvia en Santiago

La catedral sin obras

El vuelo del botafumeiro como peregrinos y no como turistas o lo que es peor: ni verlo volar.

 

 

Las fotos

 

 

 

 


14/12/16

 

El Camino, por octava vez.

 

La Despedida

 

La vida, como la ciudad, tiene sus recorridos, sus reglas, su forma de manifestarse.

 

Nosotros pasamos por ella y no somos nada, la vida continúa y continuará por miles de años, en cambio nosotros no seguiremos siendo ni tan solo un segundo en su existencia…

 

El tiempo en el que nos toca vivir es el que irremediablemente es, no es ni volverá a ser otro por lo menos en lo que hasta hoy conocemos.

 

Santiago, una leyenda que mueve voluntades, sigue reinando en una parte minúscula de la tierra, allí su fuerza es patente en nuestros días.

 

Morir de éxito a veces no es suficiente para morir y sobre todo no lo es cuando a pesar de todo allí las personas van a buscar, siguen buscando y lo mejor: encuentran.

 

La vida sigue mientras ese peregrino llega a esa, su meta, y tu lees estas líneas… el estallará probablemente de alegría, de emoción o de dolor mientras tu, inmune a ello sigues leyendo o no... estas líneas y leas o no estas lineas allí ocurre algo mágico... piénsalo, acaba de entrar otro mas.

 

Así es la vida, unos están en hospitales, otros en la guerra, muchos pasan hambre, algunos deben de tirar la comida, a unos ni les preocupa el dinero y otros o lo miden al céntimo o por no tener ni lo ven…

 

En esta nueva incursión por el mundo de lo extraordinario, por el Camino que millones han recorrido y muchos más lo recorrerán no puedo dejar de hacer referencia a otros Caminos, algunos en soledad otros en compañía aunque esa compañía fuera tan solo circunstancial…

 

Como no recordar aquel invierno del año 2007 en el que alguien puso a mi custodia a un chaval con el que apenas me entendía… aquel chaval, hoy un hombre, estoy seguro que recordará muchas cosas de aquellos días y yo, orgulloso de ser protagonista de su vivencia, aún veo en el colgante que me regaló, su cara.

 

O como no recordar la llegada de otro peregrino a un bar en mitad de un minúsculo pueblo de Burgos… y simplemente hablar y completar el camino juntos en el 2008.

 

Volveré, siempre volveré a Santiago, de una manera u otra, vagaré por sus calles solitarias en esas noches grises y húmedas cuando nada me reclame en mi origen, cuando las cadenas, al fin, me suelten o me hagan sentirme más libre, cuando nada exista que me detenga a escapar, huir y desaparecer, tan solo desaparecer.

 

Mientras todo eso pueda llegar a suceder en estos días, con Elena, hemos completado una vez más el Camino, repitiendo parte del recorrido que realicé en aquel lejano verano en el que dos personas fuimos a descubrir… a enseñar, a vivir lo que como único nos pertenece.

 

Fue el extremo frío de aquel lejano invierno de 2007, fue el enorme calor en el 2008, repetí buscando la oscuridad y el frío en el 2011, reincidía en medio de una tormenta de fuego, viento y agua en aquel otoño de 2012, repetía buscando la belleza y la quietud en el verano de 2015, encontraba el calor en el otoño de 2016.

 

Y antes que eso… una llegada desde Roncesvalles, otra desde Logroño.

 

https://www.youtube.com/watch?v=OnudhADkgkE

 

Small Moments (Above and Beyond)

 

 

Ha sido un honor revivir con Elena, plácidamente, esa maravilla única que sigue existiendo y que pervive con fuerza.

 

Os he hablado de la pasión?

 

Si, ya se que lo he hecho en muchas ocasiones pero…

 

Para mi es como aquella primera vez


La Pasión es… viajar. 

La Pasion es… vivir.

 

 


 

Al video de la despedida le acompaña un texto cuya traducción- aproximada -dice lo siguiente:

 

He pasado mi tiempo libre en los últimos meses recogiendo las fotos de la puesta del sol y del amanecer para hacer un lapso de tiempo. Mi inspiración fue una pista (pieza musical) realizada por el impresionante Above & Beyond.

Lanzaron una canción hace unos meses llamada "Momentos Pequeños" para mostrar su agradecimiento a todos sus fans por los momentos que habían compartido todos juntos. Esta canción tiene un poder sobre mí que nunca he sentido en otra canción o pista alguna vez ... Simplemente me hace olvidar ... me hace olvidar los pequeños temas que tendemos a exagerar ... y me hace " apreciar " todos Los "pequeños momentos" que damos por sentados y / o no nos damos cuenta. Simplemente estoy mudo cuando se trata de describir la sensación cuando la estoy escuchando.


Así que estoy compartiendo este video con todos vosotros para daros las gracias. Gracias por todo el apoyo y la grandeza que han compartido conmigo. Gracias por todos los pequeños momentos de alegría que crean para mí cuando "+1" o "Reshare" mi trabajo. Gracias a todos ustedes que me han ayudado en el camino para convertirme en quien soy y en quien me he convertido.

Y gracias a Google+ por hacerme querer comprar una cámara y simplemente encajar todos estos * Pequeños Momentos *

Y por último, pero no menos importante, gracias a mi hermoso y siempre perdonador prometido Elyse Stone por convertirme en viuda de un fotógrafo y soportar conmigo todas las innumerables horas de rodaje y procesamiento.

 

Gran parte de todo eso allí expresado lo hago mio.


En ocasiones, quizás en demasiadas ocasiones, el destino te lleva a otros lugares donde ni las fotos son posibles. Eso, creerme, también forma parte de la vida.